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Carlos Atocsa García

   

Lima, 14 de diciembre de 2005
Estimado Guillermo:
Quiero discrepar contigo con respecto a algunas afirmaciones realizadas en tu artículo "Dios los cría y los Jaimes se juntan" que, ya muy tarde, he leído ayer en la versión impresa del diario Peru21 (en la web: http://www.peru21.com/Comunidad/Columnistas/Html/2005-12-13/Giacosa0420092.html).
En primer lugar, los dos aludidos Jaimes no son precisamente personajes de mi simpatía. Los libros del periodista y hoy escritor Bayly me parecen narcisistas, racistas, monotemáticos y, en general, literariamente poco recomendables.
No sigo mucho al Jaime "de voluminosa cabeza", así que no estoy muy al tanto de sus (des) aciertos y posiciones políticas.
Que los utilices a ambos como voluntariosos apologistas de las políticas de Bush, para que de ese modo hagas tú lo mismo con personajes tan poco presentables como Castro y Kirchner (y Hugo Chávez, que no sé por qué no lo mencionaste) sí me parece muy cuestionable.
El capitalismo (ese sistema "que excluye a millones de los beneficios más elementales") no creo que tenga como icono a algún político en particular. Yo, que me considero liberal (por cierto, no conozco a nadie que se autoproclame "neoliberal"), partidario del libre mercado y de los límites a la acción gubernamental en la mayor parte de las actividades del hombre, no lo considero así. Es probable que Bush represente los intereses de sí mismo, de algunos intereses económicos muy enormes o simplemente de las políticas imperiales de la potencia que dirige, y es por ello que no creo que exista algún sensato ciudadano del resto del mundo que lo admire o rinda pleitesía salvo que se considere un republicano por adopción o por fanatismo, como quien se hace hincha hoy del Real Madrid o del Manchester United (en esta época de globalización).
Tu "fácil" comprensión te conduce también a decir que Fidel Castro es la expresión del repudio a ese sistema "que encarna un altísimo grado de injusticia social". Con la misma línea de argumentación te debo decir que el dictador cubano no representa a otro más que a sí mismo. En este caso, sí estoy seguro (no es probable) que sea así. ¿Cuándo un tirano ha respondido a otro interés que no sea el suyo o el de su leal entorno si permanentemente tiene que retener el poder monopolísticamente?
Mientras que en una democracia (es cierto, con defectos, excesos) se puede controlar, criticar, desnudar la mediocridad de un gobernante y burlarnos a más no poder de éste (y hacer leña hasta del árbol caído), hasta el extremo de no volver a elegirlo por pésimo dirigente, en una dictadura como la cubana eso es realmente una fantasía, un delirio, si ya se ha establecido, gracias a un férreo control político y propagandístico, que el sistema que nos conviene es el que conocemos de la cuna a la tumba.
Que Argentina, ese increíble país que tiene el raro honor de haber sido el único país que salió del subdesarrollo para volver –gracias a Perón– a regresar a él (W.W. Rostow), tenga un montón de jóvenes –como aquí también los hay– afiebrados por el "Che" y aplaudan irresponsablemente a tiranuelos como Castro y Chávez, no nos debe llevar a la conclusión que estos personajes tienen que ser los referentes que deben seguir los jóvenes de estas tierras.
América Latina debe crecer con las mismas reglas que dicen son las que nos sojuzgan. Las mismas que han hecho que Europa, el norte de América y gran parte del Asia progresen. Son las reglas del trabajo, del comercio, de la libre empresa, del ahorro, de la educación, del premio individual a tu esfuerzo individual; no son aquellas políticas socialistas, redistribucionistas de la pobreza y del clientelaje político. El de las colas ordenadas, el de la burocracia o tecnocracia vigilante de nuestros actos.
Y, por favor, Estados Unidos no es el representante del capitalismo padre en la tierra. El capitalismo es un sistema económico, a diferencia de otros construidos por el hombre, que no ha sido diseñado por ningún hombre o país en particular. Ha surgido de la libre cooperación entre los hombres y aquellos que han descubierto sus leyes y reglas con anticipación son los que más han progresado antes que otros.
Es cierto que es gracias al capitalismo que este país (EE.UU.) puede jactarse hoy de ser la primera potencia militar y económica del orbe, pero otros países también pueden ser, tal vez con más derecho, fieles representantes del progreso alcanzado gracias a este sistema económico: Holanda, Inglaterra, Japón, etc.
También es verdad que la cómoda posición de potencia hegemónica la conduzca a aplicar esas políticas imperialistas que son tan antipáticas en otras latitudes como lo han sido las políticas de otroras potencias mundiales, desde Roma hasta Inglaterra. Es por eso que es lugar común estar hoy en contra de las invasiones estadounidenses a Irak o Afganistán, de su apoyo a dictaduras militares, de la guerra de Vietnam, de sus zurradas a la Convención de Ginebra, etc.
Pero, que quede claro, esos son los intereses de los Estados Unidos, de sus dirigentes, de Bush si quieres, pero no son del resto de la humanidad que progresa gracias a las reglas del capitalismo.
Es por eso que yo, humilde y cuerdo ciudadano del Perú, que también soy enemigo de estas abusivas políticas de los Estados Unidos, no me puedo sentir representado por Castro o Kirchner, esos interesados e insufribles usufructuarios del (previsible) marketing antiyanqui.
El zorro (atocc, en quechua) se siente muy incómodo dentro del rebaño.
Saludos cordiales
Carlos Atocsa

 

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