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LOS RESULTADOS DEL CIENCIANO

El fútbol si que trae sorpresas. Y el triunfo del Cienciano es de todas formas plausible. No sólo por haber demostrado fuerza y coraje a la hora de enfrentar al adversario que se creía superior; si no por dejar en claro un par de cosas: que sobre fútbol no hay a quien quejarse, y en segundo lugar, la incertidumbre y el riesgo son nuestros mejores consejeros.

En el fútbol las reglas de juego son claras y precisas, y cuando evolucionan lo hacen para mejorar el desempeño del juego mismo, no para entorpecerlo. No se cambian las leyes en función del interés de algún grupo específico, sino en función del juego mismo.

De igual modo, los participantes del juego conocen las normas del mismo y su desobediencia siempre acarrea una sanción. Nadie en su sano juicio, propondría por ejemplo que el Cienciano del Cuzco se enfrente a un equipo, en los papeles muy superior, como Boca Juniors con uno o dos jugadores de más, para compensar al desventaja. Aquí los promotores de la igualdad se dan de bruces con la realidad.

Fútbol y mercado

En el fútbol como en cualquier otra circunstancia de la vida las normas se respetan. Los partidos se ganan en la cancha y no en la mesa. Los jugadores, pueden ser locales o extranjeros, sin embargo, deben cumplir a cabalidad la tarea para el cual se les contrata. Su origen foráneo so interesa.

Sin embargo, muy pocos reclaman cuando los resultados del encuentro no se ajustan a lo pronosticado. Ningún ingeniero social o político se le ve frunciendo el seño con los resultados de un partido que antes de ser jugado las apuestas lo favorecen.

El mercado y el fútbol son parecidos, siempre va a prevalecer el azar. Es un juego donde se premia los resultados, el que aprovecha una oportunidad de obtener un beneficio. El que se automotiva con su propio egoismo. El delantero que pone le pie justo después que el portero suelta la redonda.

Es imposible advertir que un árbitro regale un par de goles al finalizar un partido, por que en aras de cumplir con sus postulados de “justicia social” siempre hay que velar por los más necesitados. Los subsidios o cualquier política proteccionista no sirven para compensar una desventaja, al contrario, la eternizan.

De seguro, estos partidarios de la solidaridad compulsiva le regalarían a nuestra selección, no solamente varios goles de ventaja, sino puntos para clasificar a la copa del mundo, ya que según ellos, nos merecemos clasificar ya que hace mucho tiempo que no participamos en ella.

Reglas claras y precisas

Ningún árbitro o entrenador de fútbol puede ingresar a la cancha y hacer un gol. Ello va contra las normas del juego limpio y la reciprocidad frente al equipo adversario. Pero un político, o para ser más exactos, un partidario de la regulación estatal, tendría poca posibilidades de influir en los resultados de un encuentro de fútbol.

Pero no, nuestros políticos de turno quieren cambiarlo todo, hasta las reglas del juego. Quieren, por ejemplo, una constitución nueva, por que ella no les ajusta a su forma de hacer los goles. Desean influenciar en la creación de las normas del juego, por que quieren hacer goles no solamente con los pies o la cabeza, también quieren meterle mano al asunto.

No hay forma de sentirme más orgullo del triunfo de un equipo de fútbol cuando se reconoce que se ha ganado en buena lid. Sin tramposos que inclinan la cancha so pretexto de hacer más justo el juego, o de sinvergüenzas que amparados en su doble moral desean tener los mismos resultados para todos los encuentros, sin que existan ganadores, ni perdedores.

     

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