Indecopi contra los consumidores
Gracias a una comisión del Indecopi, que a través de un informe técnico descubrió que las prendas textiles chinas son muy baratas; decidió, de manera arbitraria, que los consumidores peruanos las debemos comprar más caras. La iniciativa, imponer salvaguardas a la importación de textiles de origen chino (que en buen romance significa encarecer los productos que compramos) es el instrumento ideal para subir el precio de lo que se importa de manera disimulada y tendenciosa.
Argumentando que la industria nacional se ve perjudicada por la importación de estos productos, disminuyendo el número de empleos en el sector y “perjudicando a los consumidores”, los burócratas del Indecopi, que dicen defender al mercado, se han puesto en su contra.
De promover el intercambio en el mercado y proteger a los consumidores, la institución en cuestión, ha pasado a convertirse en una más de la interminable lista de instituciones que sirven para el cabildeo y los favores.
Y el mercado...
Según los burócratas del Indecopi, a partir de hoy, en el mercado se debe comprar a quien vende más caro y vender a quien paga menos.
Beneficiando a ciertos grupos de presión, justificando una supuesta “competencia desleal” foránea, Indecopi, inclina la balanza. La institución es cuestión, ya no protege a los consumidores, protege a la industria nacional.
Otrora quedaron atrás los tiempos en los consumidores comprábamos a quien vendía más barato, y vendíamos a quien pagaba más. La realidad ha cambiado. Indecopi desapareció el mercado.
No al beneficio
Indicando que las altas tasas de beneficos por parte de los importadores hacen muy difícil que la industria nacional de textiles pueda competir en “igualdad de condiciones”, estableciendo, por ejemplo, que ciertos productos tienen una diferencia casi del 400% entre el precio de compra y su puesta en nuestro mercado, sólo nos remite a un apunte: están detrás del derecho a obtener beneficios.
Tamaña diferencia no es fruto desmedido de la inclemencia del productor extranjero por perjudicar a los productores locales. Por el contrario, el extranjero ha combinado de más manera más eficiente los diversos factores que le permiten producir lo que necesitamos mucho más barato de lo que cuesta producirlo en nuestra “industria nacional”.
A diferencia de nuestros productores locales, que se las arreglan para influir en las instituciones gubernamentales para protegerse de la industria foránea; los extranjeros, se las arreglan, no para el favoritismo y la prebenda: se dedican a innovar y punto.
Caso cerrado
Esta en la gota que derramó el vaso. Indecopi no da más. Sus pares, instituciones reguladoras de servicios públicos, ministerios y otras entidades deberían seguir el mismo curso.
Segur financiando despropósitos generados sin pensar en los principales beneficiarios ahondará el problema. La solución es simple: ahorrémonos vergüenzas y a cerremos el Indecopi.
Acelerar el desmantelamiento de estas instituciones públicas aliviaría a los ya sufridos contribuyentes. ¿Alguna universidad o centro de investigación habrá calculado cuanto le cuesta –directa e indirectamente- a los contribuyentes tales instituciones reguladoras del mercado? ¿Habrán tomado nota de cuanto nos podemos ahorrar?
Recordemos que su mentor allá por 1993 se arrepintió de haber creado tal institución. La cual sólo ha servido para generalizar las más infundadas diatribas que se profieren contra el mercado. Para quienes creemos y defendemos el mercado, instituciones como el Indecopi son el mal que remediar. |