EL DESAFIO DE CHÁVEZ
La victoria de Hugo Chávez en Venezuela no es una buena noticia para los políticos. Es una muestra más que con astucia, mano dura contra los opositores, un discurso reivindicatorio de las “clases populares” y renegando de los políticos de siempre es fácil llegar al poder.
Aquí no se ha hecho gala de un gran discurso, sin nada concreto, al estilo Alan García; ni de alguna prosa madura y reflexiva, pero peleada con la realidad, a lo Lourdes Flores. Al contrario, se apeló a lo más burdo y simplón que se pueda hacer en política: a ofrecer que el gobierno le puede solucionar los problemas a la gente.
Llegando a extremos casi impensable (como cuando dijo: “l o que mis rivales no entienden... es que Hugo Chávez no es Chávez, sino el pueblo de Venezuela" o lo que su jefa del comando de campaña Maisanta Maripili Hernández dijo de él: “Chávez es el presidente más democrático es la historia de Venezuela”) él airoso Hugo Chávez se salio con la suya.
El mismo discurso que promueven los Humalas por éstas latitudes y que desde tiempos inmemoriales ha funcionado cuando el sistema sucumbe, ha surgido efecto en Venezuela. Se apelo al enfrentamiento, la chacota y el golpe bajo con tal de humillar al opositor. Chávez descalificó a los empresarios–sus enemigos declarados–señalando que "realizan orgías mientras beben whisky en sus mansiones"
El gobierno lo puede todo
El Índice de la Libertad Económica 2004, publicado por Heritage Foundation, coloca a Venezuela entre los países donde la economía se encuentra reprimida. Compartiendo su lugar con países como Cuba, Corea del Norte, Zimbabwe y Libia entre otros, Hugo Chávez ha llevado a su país por el despeñadero.
Ubicado en el puesto 147 de 155 en el ranking mundial, Venezuela es un país donde existe un control de precios descarado, controles sobre el tipo de cambio, altos impuestos y la inversión extranjera reencuentra restringida. Chávez ha llegado al colmo de pedir a los venezolanos “ plantar verduras en sus jardines para suplantar la falta de alimentos importados”
La magia del poder
Gracias a su demagogia y un discurso populista Chávez llego a conducir los destinos de su país. Las cifras no engañan, su robolución no funciona y los pueblos del mundo no aceptarán otra Cuba en Latinoamérica.
La lógica fría y su airoso resultado en el referéndum son incompatibles. La miseria y la propiedad privada no se llevan bien; la riqueza de las naciones y el populismo son enemigos,; las leyes confiscatorias y la honradez son impresentables; las falsas promesas y la opinión pública no se pueden ni mirar. Hugo Chávez y el mercado libre son irreconciliables.
La opción
Después del ejemplo de Hugo Chávez, los políticos pondrán sus barbas en remojo. Ya la opción es más clara que antes. O se adopta por un economía sana o seguimos el ejemplo de Chávez con sus múltiples variantes (intervencionista, estado asistencialista o regulatorio) O disminuimos la atribuciones a los políticos o los próximos Chávez estarán listos para el asalto. Si no podemos proteger la propiedad, limitar a los gobiernos y salvaguardar reglas claras y sensatas, nuestra historia se repetirá. Ya los pueblos no están para más ensayos, y la lección es conocida. No se puede jugar con la voluntad de los electores.
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