INDECOPI vs. Los piratas
El espectáculo esta asegurado: son la 1:15 de la mañana y más de 100 policías, fiscales y camiones se preparan para el decomiso. El objetivo: acabar con la piratería. Parece que estamos en pleno siglo XIX, donde a los “malos” se les combate con la razón de la fuerza.
Amparados en las “leyes de turno”, los funcionarios del INDECOPI se las emprenden contra todo aquello que conocen como “piratería”: todo tipo de copias, desde cintas de video, discos compactos, software, DVD, entre otros.
Estos funcionarios (que en sus oficinas estatales utilizan programas sin licencia o queman discos compactos de música) y dicen defender la propiedad ajena, son una muestra más que desde la burocracia se maneja un doble discurso.
Creen, que con la incautación y el decomiso se puede acabar con el negocio de los piratas. Gran error. Tan igual a sus pares que combaten el consumo de drogas destruyendo los cultivos de coca. Flaco favor al mercado de los burócratas que dicen desde su institución “defender al mercado”
El accionar de los piratas
Los comerciantes involucrados en este negocio, al margen de lo ilegal o fraudulento que puede ser, sólo actúan conducidos por los fuertes incentivos que desde la informalidad vislumbran a lo lejos.
Atraídos por los altos márgenes de ganancia del sector, los “piratas” sólo hacen lo que cualquier negociante siempre desea hacer con su dinero: amasar más dinero.
Muy distanciados de las leyes y sus reglamentos, o aún conociéndolos del todo, estos comerciantes arriesgan su tiempo, dinero y esfuerzo en conseguir sus objetivos. Sólo su propia moralidad y el deseo de obtener beneficios los guían.
Porqué fallan las leyes
Las grandes compañías, al igual que cualquier empresario pirata, también se subordinan a la obtención de beneficios.
Aunque estén en orillas diferentes, ambos colisionan a la hora de repartirse los beneficios. Aunque existen diferencias.
Los primeros pueden influir, por ejemplo, en la creación de las leyes. Los segundos, solo respetan las leyes que los benefician.
Los primeros pueden a través de una ley generar ingresos de carácter monopólico (no copies mi música o no vendas mis programas). Los segundos pueden sobrevivir gracias a estas leyes.
Es gracias a estos nuevos derechos (no copies, sólo yo puedo: prohibido copiar) creados a través una prebenda estatal, que el negocio prospera. ¿Quién no desea participar– empresario o pirata– de la tajada de un mercado monopólico?
Gracias a la protección que obtengo de las leyes no necesariamente garantizo el desarrollo y la evolución de la música, por ejemplo. La música existió antes de aparecer estos “nuevos derechos”.
Las leyes que no permiten el copiado fallan debido al carácter particular en que se sustentan. Esta ley fue creada para patrocinar un monopolio a expensas de los consumidores. Es de esperar, que las leyes dictadas con un único propósito, no se cumplan, y perviertan el sentido de la misma.
¿Acabar con la “piratería”?
Si los márgenes de ganancia son elevados, las ventas son muy cuantiosas y los productos muy diferenciados, la manera de terminar con la “piratería” es reducir los incentivos para permanecer en el ella.
Algunas compañías ya han reconocido que sus esfuerzos contra la piratería son vanos, y en su lugar han reorientado sus esfuerzos y capital a ser más innovadores.
Los piratas no podrán seguir el ritmo del cambio. Los márgenes de ganancia se reducirán a medida que se genera más valor agregados en los productos y la piratería desaparecerá.
A la piratería se le combate con innovación, no con incautaciones o decomisos. |