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LA INFORMALIDAD, una oportunidad

Aleccionadoras son las manifestaciones de individualidad promovidas desde tiempos muy antiguos. El intercambio y el comercio, en sus manifestaciones primigenias como el trueque o la actividad artesanal, son hasta ahora los principales impulsores del espíritu individualista

En esta parte de occidente–-en las grandes culturas precolombinas como los mayas, los aztecas y los incas–donde floreció una fuerte tradición comercial–-que fue combativa ferozmente por los regimenes totalitarios donde se desarrollaron–-se encuentran las raíces de una disminuida pero no desaparecida vocación individualista.

Una tradición que se remonta cuando los “indios usaban semillas de cacao como moneda de cambio en América Latina y México” paralelos a las actividades comerciales del imperio incaico cuando el inca Túpac Yupanqui permitía el “libre tránsito sobre sus dominios de todo aquel que se dedicará al comercio”

Una oportunidad que ha sobrevivido pese al espíritu democrático y mercantilista de nuestros tiempos, que para combatirlo no ha encontrado mejor forma que excluirlo del sistema oficial. Esas voces ocultas pero presentes que son de largo arraigo entre nosotros. Que descubrieron la forma de vivir al margen de “lo formal”, alimentados por su deseo de ser mejores consigo mismos y frente a los demás.

Donde “la Colonia descargó un millón de leyes opresivas sobre el lomo de sus antepasados y que ellos sobrevivieron haciendo lo mismo: comerciando”. Que atiborran las calles y plazas por que el sistema oficial los mira con indiferencia; porque se dedican a practicar los que sus antiguos colegas realizaban con gran éxito: vender a quien compra más caro y comprar a quien vende más barato.

“Como una respuesta inventiva de los pueblos a la ilegitimidad del Estado” comentaba Álvaro Vargas Llosa. Donde la capacidad de crear no ha sido confinada a las universidades o los centros de enseñanza oficiales. Donde el dinero no se crea en los bancos sino en las plazas y calles.

Cuando en lugar de lamentarse que el contrabando genera millones de dólares en pérdidas, se explique que hay miles de peruanos que gracias a la informalidad dejaron de ser millones de dólares menos pobres.

Donde vender licores o cigarrillos puede ser un crimen para muchos; los informales descubren una oportunidad de salir de su incertidumbre; de buscarse una nueva forma de agenciarse un dinero traspasando las fronteras, si es posible, en la misión de cumplir con sus consumidores.

Dinero que finalmente no ha sido creado por el Estado, y que se encuentra ágil y perspicaz en la búsqueda de nuevas formas de multiplicarse. Que genera más de la mitad del PBI del país y que cambia el rostro de la ciudad por sus alrededores.

Que no es exclusivo de este lado del mundo, sino que se torna como una respuesta espontánea frente a la crisis del sistema oficial. Que descansa en ella y es su soporte. Que se repite en África, Europa y Asia bajo los mismos parámetros y en las mismas condiciones. Como un rechazo generalizado del mercado libre al clientelismo y los privilegios. Como una razón más para apostar por la economía en libertad.

En el libro “Ciudad de los Reyes, de los Chávez, los Quispe…” ya se alumbran los primeros resultados de este proceso. La informalidad ha tomado cuerpo y se desarrolla a su propio ritmo. “ Creemos simplemente que durante años se ha interpretado erróneamente la realidad: lo que los estudiosos veían como el patito feo, un barrio pobre, era en realidad una especie de cisne, es decir una ciudad en crecimiento debido al esfuerzo de sus habitantes” nos dice Arellano de Investigación de Marketing

Una oportunidad de manifestarle a los hacedores de política que se detengan en su alocada tarea de promulgar “más y mejores leyes”. Qué el Perú no es Villa el Salvador, sino el Cono Norte. Que dejen florecer la economía sumergida, subterránea o paralela y vean en ella, la ocasión para entender que la voluntad de las personas es más fuerte que el deseo de algunos legisladores, en su infinita vocación por destruir la esencia de una economía sana y libre.

     

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