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EN POLÍTICA NADA ES GRATIS
Cuando los principios se tornas gaseosos y los objetivos se vuelven inalcanzables, siempre es fácil buscar en los demás a los responsables.
“El desgaste de mi gobierno no es culpa mía, son los otros, los enemigos de la democracia o quizás la mafia fuji-montesinista, la culpable.”
“La encuestas no van a donde yo voy”; “se ha sobredimensionado el crecimiento del fenómeno terrorista”; “mi nuevo gabinete durará hasta final del 2006”; “he decidido bajarme el sueldo” y la “austeridad invade toda la administración pública.”
Ahora, en un acto de contrición, quizá una muestra de madurez política, una pose para la mejor foto u otra promesa por incumplir, los “medios de comunicación” nos presentan la imagen renovada y prístina de nuestro locuaz presidente.
Los 57 atentados terroristas en los últimos dos meses, la popularidad presidencial bordeando el error estadístico, la poco auspiciosa y “liberal” nueva primer ministro y el impredecible cambio de timón en el congreso, entre otros acontecimientos, sólo han logrado reconvertir la ya baja autoestima de nuestro presidente.
Este nuevo giro en las directrices de palacio sólo refleja una cosa: es ahora o nunca. Si cae el gobierno del presidente Toledo lo perdemos todo, si repunta sobreviviremos.
La “democracia” que nunca tuvimos, que nadie ha visto y muchos la han recogido de los libros, y cuando no, otros han luchado en las calles para recuperarla (algo que nunca tuvimos no se puede recuperar) serán sólo eso, falsas expectativas de la clase política que vive a costa de todos nosotros.
Son los políticos con sus falsos principios y objetivos inalcanzables los que nos han conducido a este atolladero. Y no era para menos, quien solo espera vivir de los demás y “trabajar” para justificar su sueldo termina así. Y después se quejan que el 74% (según la más optimista de las encuestadoras) de la población no cree en ellos.
Es la clase política que pretendió vendernos la idea de que el Perú es un país sentado en un banco de oro. Que cree que con un Ministerio de la Mujer la situación de esta va a mejorar. Que cree que con un Ministerio de Trabajo se van a generar más empleos productivos en el país, que se han comido el cuento del Ministerio de Salud, de Agricultura, Vivienda y Educación.
Como si los problemas sólo los pudieran solucionar los políticos de turno. Si ellos son incapaces de solucionar sus propios problemas, menos aún podrán vislumbrar algo siquiera de los problemas de otros.
Nosotros, los ciudadanos de a pie, por ejemplo, no podemos remitirlos a su casa cuando contemplamos las barbaridades que cometen. No podemos someter a referéndum los sueldos que van a percibir. Si en mi empresa un empleado no rinde lo que se espera de el, es justo mandarlo a su casa para que no me haga perder tiempo y dinero.
Si nuestros gobernantes de turno tuvieran un dedo de frente renunciarían en el acto. Darían un paso al costado luego de plantearse la disyuntiva. No como nuestros emblemáticos congresistas que aspirar a dejar el mundillo de la política recién el 2006 porque se sienten engañados e inservibles. “Ojo, pero recién renunciaré el 2006, pero hasta esa fecha aún puedo hacer algo.” O como nuestro presidente que donará el 25% de sueldo a los lustrabotas, en desmedro de las madres gestantes, los comedores populares o la población indígena.
El presidente Toledo antes de asumir su mandato debió mirar en la experiencia ajena para aprender. El cine es quizá un mejor consejero que muchos de los que dicen aconsejarlo. Y La Ley de Herodes es la cinta que no vio y por eso está donde ha llegado. Así es, no basta ser honesto y honrado para conducir los destinos de un país, porque en política, en palabras de nuestro Javier Pérez de Cuellar, “no existe nada gratis” y el que entra sabe a lo que expone. |