UNA OPORTUNIDAD MÁS
Nada hace presagiar que las perspectivas en el sector educación vayan a cambiar. Mientras mantengamos las mismas prerrogativas de los maestros sindicalizados, el currículo educativo mirando hacia adentro y los valores inculcados por los profesores en los setenta, el sector no avanzará. Ya para nadie es un secreto que bajo estos estándares estamos pisando fondo.
¿Ahora qué?
Mucho se ha dicho y escrito sobre el asunto. Sin embargo, hay algunas precisiones mínimas que debemos tener en cuenta para descubrir que tan fondo hemos llegado.
Una forma de descubrir la situación es determinando el nivel de educación de los que se dedican a “impartir” la enseñanza en los colegios. Que piensan los profesores, por ejemplo, sobre la globalización, el comercio libre, la competencia y el derecho a obtener beneficios
Juntemos a un grupo de estos “educadores”, hagamos una encuesta rápida y revisemos los resultados. Muchos de estos supuestos “maestros” ni siquiera tienen claros estos conceptos, que hoy por hoy son básicos. Por el contrario, al margen de preocuparse por entender éstos procesos, los ignoran. Es más, los critican.
En lugar de aprender estos nuevos conceptos para enfrentar los nuevos retos que la economía mundial presenta, se convierten en sus principales enemigos. Practican la política del avestruz, que para eso si son buenos, enterrando la cabeza en la arena para no ver lo que en sus narices se sucede a diario.
Raros principios
Muchos de estos supuestos “profesores” están anclados en los setentas. Son aquellos que imparten entre sus alumnos máximas como “lo importante no es ganar, sino competir” o que los ideales de un mundo mejor se sustentan en la solidaridad y el altruismo. Estos profesores que apuestan a que el Estado solucione sus problemas remunerativos, cuando no sus carencias en salud, vivienda o puestos de trabajo para sus parientes.
¿A qué podemos atenernos con este perfil de educadores? ¿Qué podemos esperar con profesores que imparten entre sus alumnos que el comercio libre es malo? O que un sindicato les va a solucionar sus problemas en la vida
Gracias globalización
Igualmente de estancados están los “profesores” del nivel universitario. Aquellos que la libertad de cátedra les permite impartir en sus aulas que la globalización es el enemigo a combatir, cuando es precisamente lo que hay que entender. Que defienden con falsos argumentos el derecho a un pasaje universitario. Qué en las cátedras de economía, por ejemplo, aún se enseñe que el valor de los bienes está en función de las horas trabajadas o la cantidad de recursos consumidos. Si no fuera por la globalización, quizás nunca habríamos descubierto que tan atrasados niveles de instrucción detentan estos educadores.
Cómo remediar la situación
A este paso, es fácil prever como terminará todo esto. Los profesores que piensen en que su función es educar y no estafar sobrevivirán. Los que profesen entre sus alumnos que el cambio es el ritmo de la civilización avanzarán. Aquellos que inculquen entre sus estudiantes que lo importan es ganar y no competir progresarán. Los otros, los de siempre, aquellos que se aferran a un sueldo estatal, y siempre refractarios al cambio, estarán a merced de los políticos de turno, quienes les darán migajas. |