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ADIOS A LA DEMOCRACIA: PROVECHO CON LA LEY

Después de bregar durante mucho tiempo, y a iniciativa de sus mismos beneficiarios (los estatistas de siempre) el Presidente Toledo promulgó la tan “ansiada” Ley de Partidos Políticos. Ahora la democracia está en “manos” de los políticos.

Asegurar la vigencia del sistema democrático y defender la causa de los derechos humanos son los fines y objetivos de esta nueva ley. ¿Cuál será la opinión de los Humalas y otros que no conciben a la democracia como el medio idóneo para encausar la voluntad popular? O, de los muchos que piensan que los derechos humanos son una “cojudez”

El “poder” de la democracia
La nueva Ley de Partidos Políticos es un rosario de buenas intenciones. Definir a los “partidos políticos como una “expresión del pluralismo democrático” a causa de que “concurren a la formación y manifestación de la voluntar popular” es un eufemismo.

Los que fundan un partido saben solapadamente lo que desean. No se andan con medias tintas y los partidos son solo coartadas para ocultar sus apetencias. Lo que quieren es poder. La autorización a través de la cual puedan imponer sus pareceres sobre los demás.

Desean, en su sano juicio, cambiar nuestra manera de hacer las cosas; y, si pudieran, nuestra manera de pensar. Todo desde la cima de la burocracia–el gobierno–, porque desde el llano no pueden. Ello, sin olvidar los pingues sueldos y las gollerías que les financiamos con nuestros impuestos.

¿Qué harán con más poder?
El 29 de Octubre pasado la Congresista de la República Cecilia Tait puso de manifiesto para qué se recurre al poder. Promueve un proyecto de ley para regular y prohibir la práctica de los tatuajes en los menores de edad.

Semanas atrás, otros políticos promulgaron la tan esperada Ley del Libro, una manera de incentivar el desarrollo integral de la persona y difundir la cultura; como si todo se redujera a imprimir libros.

Mañana quizás, y con más poder, pretendan sustituir la educación en el hogar con una ley que regale computadoras y ofrezca mejores alternativas a la educación de los padres. O como su par, el congresista Natale Amprimo, buscando prevenir la negligencia médica a través de una ley.

¿De dónde saldrá el dinero?
La vieja usanza de pregonar que a través de una ley se puede cambiar la realidad ha prosperado. No importan –para los políticos- quién finalmente financie sus prerrogativas o si tendrán éxito o no.

La salida fácil, con cargo al Presupuesto de la República, ha resultado ser la gran panacea. Financiar cualquier aventura con cargo a los que producen riqueza es siempre fácil. Como los políticos desconocen la función del mercado, viven, sueñan y piensan a expensas de los deseos de los consumidores ¿qué les podemos pedir?

Con esta ley, no solo se han asegurado una manera más fácil de vivir a expensas de los demás. Los incautos y ayayeros la defenderán, porque de otra manera no se imaginan cómo podrán sobrevivir en un mundo de competencia.

La solución
Una nueva ley de partidos políticos no convertirá al Perú de la noche a la mañana en una democracia fuerte y representativa. A nuestros políticos este futuro les aterra, ellos no nacieron para la democracia. Por el contrario, son el principal obstáculo para alcanzarla.

Son el respeto al derecho ajeno, la libre voluntad de las personas para conquistar sus sueños y la limitación del poder de los políticos para intervenir en la vida diaria de los individuos, las que nos permitirán discurrir por los caminos de la democracia.

     

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