acrata.org Web

Paul Laurent  Editor

Husain Abdulhaq

Nelvar Carreteros

Luis Chamochumbi

César Girón

Jorge Hernández

Fabio León

Publicación digital en
pro de la libertad

Usted puede extraer
de esta revista lo que
desee.

La referencia que se
tenga a bien hacer con respecto a nuestra publicación es parte
de la moral y de
la buena educación,
no del derecho.

Creemos en la libre y
gratuita circulación
de las ideas.

¡Si a los derechos de
autor, no a los copyrights!

 
 
 

Quiero mi TLC

EL objetivo básico de un Tratado de Libre Comercio (TLC) apunta a mostrar las ventajas del librecambio para los consumidores. Sin embargo, las empresas, los políticos y los grupos de interés juegan un papel oscuro cuando de suscribir tratados se trata.

El concepto es muy claro. Libre comercio significa vender a quien compra más caro y comprar a quien vende más barato. Sin barreras, restricciones, o seudo protecciones. Es comprar a los chinos, argentinos, tailandeses o a mis vecinos de la esquina sin más trámite que la distancia geográfica.

Al consumidor no le interesa que la “empresa nacional” quiebre o que se pierdan empleos. Son palabras que no tiene sentido, mera burla efectista. Ya saben que cuando los políticos blanden estas defensas, es que seguro algún interés de otro orden se oculta. ¿Desde cuando son los ministros de comercio o los grupos empresariales los que deciden que se va a comerciar y con quién? No son acaso los consumidores los que orientan la oferta. No son ellos los que deben elegir. ¿Por que no cerramos estos ministerios y dejamos que los consumidores decidan a quien comprar? Esto es libre comercio.

Cualquier otra cosa es un simple remedo. Una grosera estafa, una falsificación, un engaño. Como las guerras en nombre de la nación que los ciudadanos no las quieren por nefastas. Como la lucha contra la pobreza que tiene como única virtud hacer más pobres. Como las estrategias frente al calentamiento global que buscan beneficiar a algunas empresas a expensas de otras. Como la “lucha frontal contra la corrupción”. Pura estafa.

Este circo que muestra a los políticos como sus protagonistas y a los ciudadanos como simples espectadores, como afectados; sin ninguna opción más que padecer. Donde las leyes se dictan para complacer los caprichos de algún ministro o al amigo que financió la campaña al poder.

No solo cerremos los ministerios en cuestión, sino cualquier otra institución que atente contra la libre elección que realizan las personas. Comencemos por el Congreso, que es el principal enemigo de los ciudadanos. Donde ninguna ley viene caída del cielo, sino por el contrario, es el cielo a quien se le debe. El ministerio de educción que nos tiene en el último lugar en comprensión de lectura en este lado del continente, con su inefable sindicato, que carga con el peso muerto de la ignorancia de millones de peruanos.

Dejemos que las personas finalmente dispongan por su propia cuenta. Que elijan, que decidan ellas mismas suscribir su TLC con quien mejor les parezca. Que eduquen a sus hijos en sus casas, con tutores o pasen por la universidad de la calle. Que las personas asuman los costos y beneficios de sus actos. Que los políticos nos dejen en paz.


César Girón

www.acrata.org

     

Ver artículos de otros colaboradores

 

arriba

Contacto

info@acrata.org