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Terquedad a toda prueba
Esperanzados en que un nuevo gabinete, con otros aires, y menos descarado que el anterior, le cambie la dirección al gobierno, nos hemos topado con un merecido sucesor: Ferrero y más de lo mismo. Es decir, aquí no importa el interés de la opinión pública, o lo que señale una o varias encuestadoras. Simplemente se apela a lo que se tiene. Una muestra de que ya nadie quiere subir a un barco que va a la deriva
Que buscará Ferrero
“Una oportunidad no se desperdicia”, parece ser la máxima de este aguerrido defensor de la democracia. Ya estuvo en el poder Legislativo, hoy en el Ejecutivo, mañana si quisiera, en el poder Judicial. Es la carta bajo la manga de su presidente. Un bueno para todo. “La reserva moral del toledismo”, y Ferrero que se presta al juego. Todo un político de nuestro tiempo.
Invocando una tregua, que nadie se la va a dar, y después de dos años y medio de gobierno, su primer gesto de cordura y buena voluntad (como una muestra de madurez y transparencia que vienen con los nuevos aires que proclama) debería enfocarse en poner un alto a los desmedidos apetitos de recursos de su gobierno.
Emprender, sin temor, una reingeniería del estado. Pasar por agua caliente (la prueba ácida) a toda la administración pública. Cerrar ministerios, empresas públicas y emprender un acometedor programa para deshacerse todo lo que el estado no puede administrar. Hacerlo ahora, por que es fácil despedir a un no militante que a un militante.
Reconocer, de una buena vez, que la administración actual es derrochadora de recursos. Que sus militantes, son los primeros en reclamar un puesto en la administración pública, cuando no alguna que otra prebenda. Y de paso, mostrar con el ejemplo, que desde el Ejecutivo se puede contener esta actitud. Empezar muy tímidamente, sin despertar las sospechas de sus partidarios, para no avivar envidias, que cuando pasan la factura, se las cobran todas juntas. Si no pregúntenle a la antigua ministra.
Otros ocuparán su lugar
Ganados para el despilfarro, la administración actual esta a jugando al borde del abismo. Su nuevo primer ministro, ya no del punto de quiebre, sino un ministro quebrado, asume su gestión con un presupuesto inmejorable. Con dinero cualquiera puede.
Los estimados, muy conservadores, reconocen un incremento de la recaudación un 11% mayor que el año anterior. Una enorme tentación si de lo que se trata es de concluir un final de gobierno decente. Quizás tratando de tentar alguna candidatura (algo muy probable en nuestra política) o colocar en el congreso alguno que otro peón para cuidarse las espaldas. Recordemos que las malas mañas en política siempre son contagiosas.
A trabajar por un objetivo
Dedicado por entero a su labor y apelando a sus dotes de equilibrista nato, el ministro Ferrero interpondrá sus buenos oficios para alcanzar un objetivo claro: no saber que hacer con el cargo. Simplemente esta allí para atemperar las aguas y prolongar a agonía de su jefe para llegar como sea al 2006.
Y el gobierno
Sólo tiempo es lo que desea la actual administración. Tiempo que desperdiciaron cuando tuvieron casi todo a su favor. Ostentaban frente a todos haber recuperado la democracia, derrocado a un dictador y colmado las calles. Ahora, con casi todo en contra, desean contarnos el historia de que si se puede. Si antes no pudieron, menos podrán conseguirlo ahora. Es sólo cuestión de esperar. Otros ocuparán su lugar, es la naturaleza de la política. Y seguro, que lo harán mejor (para ellos) por que los demás como siempre llevamos las de perder |