Carta a Alejandro
Haz un cumplido un año más. Muy bien Alejandro, es hora de que empieces a ver lo que te rodea. Como joven, tu espíritu se sentirá atraído por las vidas de hombres generosos: Buda, Ghandi, Jesús(as), Muhammad (saw) y otros. Notarás lo que aportaron a la vida espiritual de las personas en la conducta de sus seguidores. En el nivel de cultura y civilización que han alcanzado las sociedades que se rigieron y rigen según sus preceptos y leyes.
Pero fíjate en la labor de hombres que pocos recuerdan. Hombres que han hecho mucho por nosotros. Cuyas obras están presentes en nuestra vida diaria. Ellos son nuestros héroes.
Y su éxito no depende de la aprobación de los demás. Su éxito se basa en la utilidad de sus creaciones.
LOS INVENTORES SON NUESTROS HÉROES
Aquellos seres que, dedicados a seguir sus objetivos, lograron finalmente cambiar nuestra existencia.
Los dedicados a estos afanes casi siempre fueron perseguidos. Incomprendidos. Acusados de preocuparse sólo por sus objetivos. Acusados de no mirar por los demás. De atentar contra las tradiciones y costumbres. Más sagradas cuanto mayor tiempo tuviesen.
Ellos desafiaron a su tiempo. Se enfrentaron a quienes los atacaban y prosiguieron con sus ideales y sueños. Hasta estar satisfechos de sí mismos. Hasta convertir en realidad lo que ellos imaginaron.
¡Cuántas vidas se salvan hoy con las vacunas! Pero hubo tiempos en que las vacunas eran consideradas pactos diabólicos. Sus creadores sufrieron con paciencia y esperanza hasta lograr convencer a los demás.
Las burlas hechas contra los que hablaron por vez primera de la posibilidad de volar.
Al admirar a las personas, debemos ver cuán independientes han sido. Cuánto de independencia brindaron a los demás. Sólo los verdaderos libertadores han permanecido ocultos.
Cada logro en la ciencia y la cultura que nos ha liberado de la sujeción a la naturaleza, nos ha hecho más humanos. Dejamos nuestra animalidad de lado. Disponemos de más tiempo para cultivarnos. Si lo hacemos o no, es decisión nuestra.
Antes, un hombre común debía caminar días y esperar un rebaño para obtener la caza y llevarla a su familia. Hoy tardamos unos minutos en comprar la carne que queramos en el súper mercado.
EL CONTROL DE LAS IDEAS
Este asombroso salto en la evolución requiere de asimilación. Nuestros sentimientos aún se mueven por lo tradicional. Antes que por la innovación. Se ve lo nuevo como amenazante. Aunque sea rentable. Pero este temor debe ser vencido. Observa cómo creadores e inventores sin violencia han dado más libertad y comodidad a sus congéneres. Pero ¿en qué tipo de sociedades esto ha ocurrido? Quizás una tribu perdida en la tradición milenaria considera un invento como un atentado contra la tradición de los ancestros. Que castiga con la muerte. ¿Es nuestra sociedad igual a esa tribu?
El temor y la censura ante las nuevas ideas demuestra ignorancia. Convertida ella en rectora de la vida de las gentes a través del poder y la fuerza.
Jamás en una sociedad regida por la razón se pueden coactar las legítimas aspiraciones individuales. La imposición de códigos de pensamiento a los demás es autoritarismo. Es una violación del derecho de cada uno a pensar como mejor le parezca. Y a vivir en consecuencia.
Lo único necesario para convivir con otros seres humanos es: respetar la vida, la salud y la propiedad privada de los demás. Si tú haces esto, podrás vivir civilizadamente. Y tener como vecino a un musulmán, a un nazi, a un monje, a un gerente, etc. Es decir, podrán vivir juntos pero no de la misma manera. Tendrán discrepancias de ideas pero cada uno vivirá según las propias.
Alejandro, hoy son tiempos de guerra y de intolerancia creciente. Debemos mirar hacia los héroes de la paz y la concordia.
Desde Beirut, 17 de mayo del 2004
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