BEIRUT: De la incomprensión al acuerdo
Pensamos en Oriente Medio como lugar de conflictos y luchas intestinas. Por ello sorprende en Beirut ver tal grado de tolerancia y diversidad. El policía de transito es canadiense, el guía universitario es cristiano de Colombia. En un clima de respeto y fomento a la inversión privada el Líbano esta surgiendo como mercado floreciente.
Esta cultura es heredera de los fenicios. Mercaderes que hubieron de aprender a convivir con otras culturas para realizar sus intercambios. Junto al comercio siempre se ha dado el respeto y reconocimiento por el otro. Hoy en día entre acusaciones de terrorismo e irrespeto a los derechos humanos, satisface contemplar el logro de un acuerdo entre los israelíes y el Hizbullah. Entre el jueves y el viernes se llevara a cabo un intercambio de prisioneros. Algunos libaneses, otros palestinos, cristianos y musulmanes llegaran a la frontera sur del Líbano mientras en un avión serán trasladados algunos israelíes hacia Alemania.
La manzana de la discordia latinoamericana
Pero mientras ello sucede en Oriente, en el patio de casa se agitan vientos de fratricidio.
La posición boliviana ha generado un clima hostil innecesario. Ante esto debemos tener en cuenta el respeto a los acuerdos y tratados ya firmados. Toda vez que la pretendida cesión de territorio chileno a Bolivia sea en medio de antiguos territorios de Perú, el gobierno peruano deberá expresar su opinión. Chile esta en su derecho de defender su integridad territorial. Los países limítrofes deben aceptar y defender los Tratados vigentes. El sentimentalismo nada ayudara a solucionar este problema.
Perú no tiene nada que perder en este asunto. Chile puede disponer de su territorio como mejor le plazca. Pero si se nos solicita opinión debemos apoyar las soluciones ya tomadas entre las partes interesadas.
Nuestra posición debe ser de respeto a los acuerdos y serenidad en la toma de decisiones.
Bolivia no posee un buen historial de respeto a los contratos. Además su estabilidad jurídica es débil. Por ello el presidente Mesa aprovecho la ocasión para plantear un tema de interés nacional y así poder lograr cierto consenso. El peligro esta en que podría llegarse a más problemas antes que a soluciones.
No es la mediterraneidad boliviana causa de su pobreza. Lo es su incapacidad para lograr un marco jurídico coherente y predecible. La ausencia de estabilidad jurídica anula los proyectos de inversión: nacionales y extranjeros. La falta de respeto a los derechos personales y al derecho de propiedad provocan más problemas.
La riqueza de las naciones no esta determinada por la posesión de materias primas. Eso es un mito. El respeto a la propiedad y un sistema de justicia eficiente promueven el crecimiento económico. Un clima de libertad y tolerancia incentivan la creatividad y el avance tecnológico.
Todo reclamo legítimo no atendido genera costos en el funcionamiento del sistema de contratos.
Estos costos provocan incertidumbre. Haciendo casi imposible la planificación de proyectos con algún margen de seguridad. Una sociedad en la cual los individuos están a merced del poder discrecional de las burocracias. De las masas enardecidas. O de los iluminados. Es una sociedad en la que cualquiera puede ser victima y lo será sin duda, de atropellos y vejaciones sin causa.
Así se construye una sociedad injusta.
Cuanto más justo es el sistema judicial, mas prometedor es el nivel de inversión.
A miles de kilómetros del Océano Pacifico parece que los libaneses han comprendido esto.
Miremos a estas poblaciones devastadas por conflicto internos y externos. Veamos como están apostando por la tolerancia y el desarrollo de la inversión. El Líbano esta apostando por el futuro. Pareciera que nosotros seguimos atrapados en el pasado.
Desde Beirut
Husain AbdulHaq
desbordecapital@hotmail.com
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