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DEL ¡HEIL HITLER! AL ¡HEIL ISRAEL!

La condena de la Corte Internacional de La Haya a la construcción del muro que separará el territorio palestino no es vinculante. Pero el peso moral que tiene es importante.

Los nazis combatieron a la cultura judía con todo su poder. Lo lógico seria la disminución de tales atrocidades. Las ideologías fanáticas y la segregación concomitante solo nos han hecho daño.

Separar un territorio bajo la excusa de la seguridad es igualarse con el régimen comunista de la Alemania del este. O con la política de Bush respecto de la frontera con México.

Quizás los mismos judíos se sientan prisioneros del régimen sionista. Un nuevo gheto pero construido por sus gobernantes. Los ghetos de la Alemania Nazi también fueron levantados por manos judías, pero a punta de bayonetas.

Un país amurallado. En pleno amanecer de la globalización. Vemos con desazón el surgimiento lento e inexorable de una infamia más.

Un muro levantado bajo la opresión y para la opresión. Se han expropiado terrenos a los palestinos, antiguos habitantes y dueños de la tierra hoy llamada Israel.

Un país que surgió a través de la violencia y se mantiene gracias a esta. Jugando a ser la victima inocente.

El problema israelí no es un problema religioso. El descontento árabe, musulmán y no musulmán respecto de la entidad sionista no es por su Fe sino por el desprecio a las normas internacionales que habrían permitido a ambas partes convivir.

El efecto contrario

En los últimos 50 años los habitantes originarios fueron masacrados, deportados u obligados a huir de la Palestina ocupada. Esta es la causa de la belicosidad actual. Y la falta de soluciones a través de las instancias internacionales ha creado desconfianza hacia Occidente y lo que representa. No se pida a la comunidad árabe que entregue su territorio sin pelear. Aun cuando lo hagan de manera patética y hasta salvaje. Es su desesperación la que les lleva a enseñar a sus hijos a defenderse desde que pueden hacerlo.

En las provincias del Perú se habla del “pishtaco” y así asustan a los infantes para que no vayan lejos del caserío pues el peligro les acecha. En Palestina los cazabombarderos reemplazan a los pishtacos, los buldózer y los tanques a los pumas o zorros.

Nos es incomprensible que los niños usen armas. Solo viendo de cerca como están expuestos al despedazamiento comprendemos que su actitud es la única racional.

El peligro es que finalmente no queden entre los árabes ganas de dialogar. Tanto se faltado a la palabra empeñada. El fanatismo entre los musulmanes ha crecido. Exacerbado por las invasiones a países de fe islámica, bajo pretextos absurdos.

El triste papel de la entidad sionista debe ser cuestionado, censurado y rechazado por las naciones civilizadas. Y asimismo debemos dejar bien plantado que no apoyamos a los terroristas. Apoyamos el derecho de las personas a vivir en paz y con seguridad en su propio territorio.

Un error táctico

La abortada visita del Presidente del Perú a Israel es un alivio para la comunidad peruana. Esa visita no es una buena señal para las naciones árabes de la región. Naciones con las cuales mantenemos relaciones comerciales y cuyas comunidades están asentadas en nuestra historia y cultura.

La Presidencia ha sumado un error más a su larga lista de entuertos. El problema inmediato es la opinión del régimen sionista respecto del nuestro. Pero la opinión de un régimen que no respeta los Derechos Humanos ni las Leyes Internacionales no debe ser un dolor de cabeza. A menos que nuestra política y economía estén “influenciadas”.

La convivencia entre árabes, judíos y demás grupos religiosos y raciales en el Cercano Oriente ha tenido larga data.

El gobierno peruano debe mostrar sensatez y apoyar decididamente la condena al régimen sionista y a los demás terrorismos.

La Cancillería debe promover relaciones pacificas y de apertura. De respeto a los derechos de las personas.

 

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