HOMBRE EN LLAMAS, PAIS EN EL HORNO
Así como vamos al cine a divertirnos, también aprendemos. Aprendemos que la corrupción es tal que hasta los policías son líderes de mafias. Según la película “Hombre en llamas” ello ocurre. No sólo en México. Según nuestros ministros los profesores y alumnos universitarios son “terroristas”. Pero los ministros son flamantes defensores del orden y la justicia. ¡Vaya charada! En verdad es inconcebible cuan adormecidos estamos.
Imaginemos que: “alguien se mete en nuestra casa y la bloquea. Luego de grescas y amenazas logra en parte lo que buscaba. Recién allí sale de nuestra casa. Y encima se declara victima”.
Señores, nuestra casa son la Universidades Públicas. ¿Quién cree que las financia? Las financiamos todos los peruanos, analfabetos o no. Ricos y pobres. Con nuestros impuestos. Con nuestra plata. ¿Y nuestros ministros que hicieron?
Se declaró que había infiltración terrorista. Si la hubo debió actuarse con celeridad. Ni una hora debieron tolerarse tales desmanes. Quien se mete en mi casa corre riesgo de ser rechazado en debida forma. Es mi propiedad.
Pero ya sabemos: lo que es de todos es de nadie . Ergo, el Estado se desentiende de lo que ha capturado de nosotros.
Si la Universidad tiene un mal Rector o decanos venales o catedráticos inapropiados, basta con pedir su remoción. Amenazar con suspender los pagos de pensión. Migrar a otra Universidad. Así funcionan las Universidades Privadas. Este es el mercado educativo abierto a la inversión privada. El mercado genera sus propios mecanismos de control y supervisión. El objetivo es tener al cliente (estudiante) satisfecho. Pero la violencia, nacida de la impotencia estudiantil. Justificable o no. Surge en las Universidades Estatales. Allí el control no esta en manos del cliente sino de las cúpulas políticas. Así las cosas, qué diablos importan las quejas. Es un coto de caza exclusivo para quienes detentan el poder.
La alternativa no es purgar docentes o alumnos. La alternativa es entregar las universidades públicas a intereses privados. Entonces las Universidades serán ámbitos de desarrollo y progreso científico - tecnológico. Disminuirá el índice de violencia en ellas. Los estudiantes harán lo suyo. Estudiar. Ante el temor de la fuga de clientes. La administración se empeñará en la calidad.
Pero no solo las Universidades. Las escuelas tiene el mismo problema. Y la solución es la misma. Simple pero factible.
Llama nuestra atención un delito mayor. Se ha dado orden de captura contra docentes acusados de propaganda subversiva. Nada más reaccionario que acusar a alguien por la exposición de sus ideas. Si estas leyes hubiesen regido en tiempos de Jesús de Nazareth (as) ya sabemos que le habría pasado. El SIN romano lo habría obligado a declarar un complot angelical para derrocar al Divino Cesar Tiberio. Esta ridícula manera de enfrentar las ideas es patética. Nadie reclama por el derecho a la libertad de pensamiento. El derecho a la libre circulación de la ideas. La libre expresión de ellas. No soy fanático terrorista. Ni siquiera soy violentista, detesto las marchas. Pero defiendo el derecho a pensar y difundir tales ideas. Solo poniéndolas en la arena podremos combatirlas con argumentos. Las cacerías de brujas solo otorgan valor moral a los delincuentes o a los equivocados.
Es la misma actitud del gobierno español colonial ante las ideas de los independentistas. No comparo a los esclarecidos líderes de tal gesta con los jefes de las bandas terroristas. Denuesto la actitud retrograda de nuestro gobierno ante las ideas erradas.
Los argumentos se enfrentan con argumentos. Las bayonetas con bayonetas. Así de sencillo.
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