DEL MARTIRIO O LA VIOLENCIA COMO RELIGIÓN
Quien muere por la causa de Dios obtiene el Paraíso. Esta frase de esperanza para los creyentes ha sido prostituida. Convertida en “matar bajo advocación religiosa y morir en el intento otorga en Paraíso”.
Un mártir es quien muere en el intento por vivir conforme los preceptos de su Fe. Muchos cristianos son por esto hasta hoy recordados. Miles de musulmanes también sufrieron a manos de incrédulos y hasta de Califas. Destacados investigadores y libre pensadores probaron el destierro, la tortura y el asesinato en su afán por ir tras la verdad y el conocimiento.
El mártir prefiere la muerte a someterse a las “normas” de su época y cultura. Por ello las religiones en sus orígenes siempre han tenido mártires. Su aparición era un “atentado” contra los cultos tradicionales. Este “romántico” afán de coherencia nos es casi desconocido. Aquí ser cristiano es la norma. No serlo hace 500 años acarreaba la muerte. Aquí no tenemos mártires cristianos sino verdugos y martirizadores “cristianos”.
Sin embargo ello es distinto a pretender que matar inocentes y ser muerto por ello signifique martirio.
El Islam no es una Fe violenta ni fomenta la violencia. Desde la Revolución Francesa se reconoce el derecho a la defensa de la propiedad y la vida como un derecho mas. Contrapuesto a la norma cristiana de “dar la otra mejilla”. Pero nadie acusa al ideario liberal democrático de fanático violentista. El Islam asevera lo mismo.
Si la vida o la propiedad de lo musulmanes es atacada la “defensa es licita y legitima”. Lo ilícito para los musulmanes es atacar civiles, niños y mujeres, personas religiosas y sus propiedades. Y esta es la norma dictada por el Profeta del Islam (saw). Incluso esta prohibido perseguir al que huye del campo de batalla. Solo nos es lícito a los musulmanes defendernos.
En que categoría de conducta islámica caben entonces los secuestros, las torturas y asesinatos ¿cometidos en nombre del Islam? Están fuera del conjunto de conductas islámicas, aun las que nos son permitidas en casos de confrontación bélica. Quizás entre quienes matan ante cámaras a sangre fría hay quienes rezan, ayunan y hasta lloran por sus pecados. Pero ello no los hace creyentes islámicos per se.
Lo que define al musulmán es su adscripción al monoteísmo, su fe en todos los profetas (as) y la creencia en el Día de la Resurrección. Pero allí nada se dice de matar inocentes. El Sagrado Quran indica que las divergencias religiosas se tratan en cordial dialogo. La violencia esta proscrita. Solo es valida cuando se es atacado.
Afirmamos tajantemente que el Quran y las narraciones (hadices) de la tradición islámica condenan la violencia. Tales actos de violencia y salvajismo denigran la Fe y mancillan el ejemplo de paz y tolerancia que nos lego el Profeta del Islam (saw) y su Familia (as).
Lamentamos que nuestra Fe se vea acusada de terrorismo. Lamentamos que haya personas que se dicen musulmanas, incumplen el precepto islámico y pretenden arrastrarnos al fanatismo. Lamentamos que se asesinen niños y civiles musulmanes y no musulmanes. Condenamos tales actos bárbaros. Indignos de creyentes y de personas civilizadas.
Nos duele profundamente que estas escenas sean publicitadas solo cuando no son musulmanas las victimas. Los medios de prensa callan las masacres a las que se ven sometidas todas las poblaciones islámicas en el mundo por apetencias políticas y económicas. Lo justo es mostrar las dos caras del salvajismo. El que se aduce defensor del orden y el que se auto proclama liberador.
Los creyentes: judíos, cristianos y musulmanes así como las demás confesiones no podemos permanecer callados ante tales muestras de inhumano proceder.
La libertad a la autodeterminación de los pueblos es un precepto liberal. La barbarie solo se incrementa cuando olvidamos los mecanismos civilizados para la resolución de conflictos.
La Fe no esta amenazada en un orden de gobierno respetuoso de los derechos individuales. Esta protegida.
HUSAIN ABDULHAQ
desbordecapital@hotmail.com
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