Nuevo siglo: Viejas luchas
En las zonas de conflicto y guerra notamos un sustrato antiguo.
Las posiciones religiosas o fundadas en conceptos religiosos están ahora en lucha con el imperio de la razón y la lógica. Han sido provocadas. La reacción de las religiones abre la posibilidad de un nuevo ecumenismo fanatizado en contraposición a un orden democrático y tolerante.
Lo anecdótico es que el adalid de las ideas y prácticas democráticas es ahora su peor detractor.
El gobierno de los Estados Unidos esta destruyendo los valores que nos permiten vivir civilizadamente. Su política externa esta destruyendo el humanismo surgido desde el siglo XIV (gracias a los aportes greco romanos, islámicos, cristianos y mosaicos). Su afán de expansión democrática bajo el imperio de la fuerza, la mentira, la tortura, el asesinato de civiles inocentes y la hipocresía esta reforzando las posiciones fundamentalistas y reaccionarias de los grupos religiosos. Islámicos y no islámicos.
USA ha traicionado su propia vocación
La tierra que acogía al prófugo de conciencia, al soñador e idealista, al hambriento. Al aventurero y al místico. Una tierra que bajo leyes sensatas pudo crecer. Victima de su ilusión redentorista ahora nos empuja a una guerra. Clama por ejércitos que acudan a ayudarla a someter pueblos que siempre han estado subyugados por sus títeres. O por títeres del imperialismo comunista.
Sadam Hussain gobernó bajo el beneplácito de USA. Los talibanes recibieron el apoyo sin medida de Europa y USA. Pero ahora se ataca poblaciones que ya antes sufrieron bajo esos mismos regimenes. Las victimas siguen siendo las mismas. Su rebeldía y furia solo es explicable a la luz de su decepción y desencanto frente a lo que esperaban de la llegada de ejércitos “occidentales”. Se les ofreció libertad. Reciben humillaciones diarias.
Solo los israelíes son intocables. Aun cuando no respetan una sola disposición internacional. Y eso solo atiza más la insatisfacción de los pueblos frente a una política tan “incoherente”.
El otro: el cuco amenazante
La civilización occidental ha aprendido a convivir con culturas diversas. Aunque no totalmente. El temor al otro es un fantasma constante.
Y la actitud fanática de los grupos religiosos no ayuda a la distensión. El odio que se puede palpar en las poblaciones de Oriente Medio es solo una reacción hacia una cultura vista como agresora desde la época de las cruzadas. No la expresión de una fe. Ni el fundamento de sus creencias.
La amenaza proviene de la atrofia del poder existente en el gobierno norteamericano.
Estados Unidos debe retornar a sus fundamentos ideológicos y dejar que cada persona busque el camino que mejor le parezca para alcanzar la felicidad. Así rezan sus textos constitutivos.
Lastimosamente hasta serios orientalistas repiten errores y tergiversan los textos coránicos. Se torna entonces lo islámico en amenaza para la civilización.
El régimen democrático no debe sentirse amenazado por la presencia de grupos islámicos aun cuando tengan un crecimiento constante y de largo plazo. Pues el sentimiento tolerante es el soporte de las leyes. Y estas son el soporte de la convivencia pacífica.
Hemos de aprender a convivir como musulmanes en una sociedad que no lo es. Pero no se puede permitir que una mayoría anule los derechos de otras comunidades. Ni tan siquiera los derechos de una sola persona.
El peligro proviene entonces de la actitud hacia lo legítimo y lo legal. Si consideramos que cada cambio a las leyes es la expresión legitima de una Voluntad Soberana, el autoritarismo esta invitado. Sea nazi, cristiano, sionista o islámico.
El Islam posee su propio sistema de leyes. Respetemos en cada quien su derecho a regirse según sus códigos. Ya en tiempos de Al – Andaluz, las distintas comunidades religiosas se regían según sus diversas leyes. Ello es un precepto coránico. Y una tradicional conducta del Profeta del Islam (saw).
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