DEL PARAISO AL HUMANO PRESENTE
Mientras la estridente música y los intercambios de copa nos arrojaran al Nuevo Año, pocos tendremos tiempo de pensar en lo mucho de viejo y conocido que trasladamos con el simple cambio de posición de las manecillas del reloj.
Desde posiciones recalcitrantes se clama por un retorno al Edén Incaico, ese Paraíso de sojuzgamientos sanguinarios para con el contrincante, sino preguntémosle a los Huancas, que quedo de ellos luego de la visita imperial. Y reflexionemos en las profecías humalescas.
Además las erráticas maneras de nuestro Presidente han llevado al colapso la palabra Democracia. Los tráfagos de su bancada y de sus conspicuos partidarios no ayudan mucho tampoco. Un anhelo por las dictaduras cholas, criollas y aun “jaladitas” nos llevan en andas. Nos imaginamos que la imagen Presidencial es sinónimo de gobernabilidad. Pero las instituciones no son las personas.
Nuestro presente político no es el mejor ciertamente, podríamos estar peor. Este año termina con un desencanto mayor ante la falta de privacidad ante la que han sucumbido empinados personajes públicos. Algo más de esa antigua maledicencia de barrio colonial entre pacatas y beatas.
Pero lo importante es destacar que por lo menos algunos son tan generosos o importantes que consiguen apoyo para el surgimiento familiar (tribal casi), pues bien las Panacas están de vuelta, con sus prebendas y privilegios desde el lazo sanguíneo y la correa del poder. Ellos no caen fácilmente, aun ante claras pruebas.
Horizonte intermedio
Nuestra economía no ha decaído al punto de quiebre temido, pero se nos avecinan tasas impositivas no solo altas sino también proteccionismo solapado y rimbombante.
En esto prefiero recalar. La economía de nuestro país esta abriéndose al mundo, pero con las normas dispares que se viene emitiendo vía decretos, y “precisiones” solo estamos entorpeciendo la actividad productiva y generadora de trabajo. La demostrada capacidad de la empresa privada y su iniciativa y creatividad son el banco de oro de nuestro país, ¿porqué destruirlo? Un ejemplo que cabe señalar a los ecologistas y demás izquierdistas es el sueño de la protección a la fauna en peligro de extinción. Hace 10 años ¿cuantas vicuñas teníamos en Perú? Y ahora ¿cuantas tenemos?, ¿gracias a que y a quien? Pues nada difícil es reconocer que su incremento se debe al sistema de esquila desarrollado desde la industria privada. Antes las pobres vicuñas eran sacrificadas para tal fin. No importaban. Eran del Estado, ni mías, ni suyas, de nadie. Desde que tienen un dueño tienen un protector. El interés económico por esquilarlas y asegurar la siguiente saca permitió descubrir un sistema de esquila adecuado para proteger la vida de las vicuñas. ¿Alguien clama por agradecer tal beneficio? ¿O se calla intencionadamente?
Veamos los cerros, son del Estado. Los desiertos, las lagunas, los ríos, etc. Todo o casi todo le pertenece al Gran Estado. Debemos pugnar por hacernos propietarios, no invasores de la propiedad ajena. Si fuesen propiedades particulares de seguro veríamos que tales bienes se volverían más seguros y además rendirían beneficios a sus dueños.
Si el proceso de privatizaciones no continúa con transparencia nuestra decadencia es segura.
Además debemos poner nuestra capacidad a competir. No seremos competitivos, ni en cien años por mas salvaguardas que pongamos. ¿Acaso el mundo exterior esperara a que nos pongamos al día? ¿Que iluso competidor haría eso?
El desarreglo proviene del Estado y su manifiesta incapacidad para atender las necesidades más apremiantes. Su total pánico ante la protesta lo hace no solo vulnerable sino vulnerador del orden constitucional, toma medidas extremas. Ya lo vimos en mayo y junio. No queremos más de lo mismo.
Deseamos empezar a vivir en un país en el cual el respeto a los contratos sea la norma, donde la dignidad y el honor de las personas no se mancillen. Un país que se huelgue de una tasa arancelaria mínima. Un lugar ideal para hacer negocios. Donde los propios y extraños nos sintamos como en nuestra casa. Queremos vivir como seres humanos no como yanas del Inca de turno.
HUSAIN ABDULHAQ
desbordecapital@hotmail.com
|