LA PROPIEDAD Y LOS PROPIETARIOS
Los cerros han sido dejados de lado. Se ha impuesto la preocupación ecológica. Pero ¿a quién le corresponde decidir sobre las cosas? ¿No son los dueños y propietarios los autorizados a tomar decisiones sobre sus bienes? Es su derecho. Antes que humano natural y universal.
Ergo ¿porque habrían mis vecinos de decirme si pinto mi casa de verde o azul? ¿Si quemo leña en ella o no? La propiedad es o no es. No admite intromisiones de terceros. Si se sienten afectados por mi uso y disposición solo tiene un camino. Comprarme la propiedad y usarla del modo que les apetezca. No pueden ni deben obligarme o presionarme a hacerlo al gusto de ellos. No existe argumento alguno válido para intervenir en las propiedades ajenas.
Pero ¿alguien sabe en Perú qué es la propiedad? Aquí en este exótico e ilusorio país ser propietario es una fantasía. Sino que lo digan los expropiados de la reforma agraria. O los antiguos dueños de fundos donde hoy se alzan “flamantes” pueblos jóvenes. O que lo digan los campesinos (analfabetos o no) que por cientos de años viven en tierras casi jamás vistas por nosotros. Y que ahora tiene un co-dueño: el Estado. Y este codueño autoriza exploraciones, explotaciones y demás sin explicar de que es dueño y de que no.
SOLO YO: EL ESTADO
El sistema de propiedad no reconoce el latifundio ni la gran propiedad más que para el Gran Monopolista, el imbatible Estado. Y los siervos feudales le rinden vasallaje.
Los demás “ciudadanos” solo podemos ser “dueños” de la superficie de la tierra que compramos. Pero lo que haya debajo o encima le corresponde al Estado. Las aguas y fuentes de agua no pueden ser propietizadas. Por ello los conflictos y carencias alrededor de un elemento vital que fácilmente es comercializable. Agreguemos los conflictos de interés alrededor de los yacimientos mineros. Si esos campesinos fuesen los dueños de esos yacimientos ellos mismos correrían a realizar las exploraciones pertinentes. No siéndolo y azuzados por la brumosa propaganda anti-mercado creen que sus derechos humanos están en peligro.
Se debe corregir el régimen de propiedad y reconocer la propiedad plena y absoluta de la tierra y el subsuelo. Acaso ¿cuando compro una casaca solo soy dueño del cuero y no del forro? Estos absurdos quizás partan del supuesto regio de la propiedad. El Rex era el dueño por excelencia. Y su Gracia otorgaba explotaciones y haciendas. Pero ese Rex no es el Estado democrático, ni podría serlo. Considerar al estado propietario absoluto es un error. Eso facilita la intervención y el socialismo disfrazado. Darle al Estado la propiedad o titularidad es convertir al Estado en botín. Ridícula posición que hoy ocupa y se empeña en mantener.
EL PROTECTOR ES EL PROPIETARIO
Somos los propietarios los más interesados en prevenir cualquier efecto nocivo a nuestra propiedad. El propietario actúa con visión de largo plazo. El consignatario o concesionario tiene visión de corto plazo. De allí que sea un aliciente para desequilibrar los ecosistemas el régimen de propiedad actual. No es consecuencia de la propiedad privada o de la empresa privada. Ella no puede actuar de otro modo si desea maximizar beneficios. Al ser la dueña esa acción seria en detrimento propio. Por lo cual prevendrá los daños y los incluirá en el rubro “inversión”. No en “gastos”.
Si los campesinos de hoy fueran propietarios reales tendrían la opción de vender sus tierras y lo que hubiese debajo de ellas. Esa es la alternativa a su drama de miseria y abandono. Se les niega la facultad de decidir sobre sus vidas, luego se les empuja a la desobediencia civil y finalmente a la violencia. Los de derecha e izquierda son culpables por estos desmanes. No se rasguen la túnica. Cambien el régimen de propiedad. Dejen a los dueños serlo realmente. Y acepten que la vida no es manipulable por las buenas intenciones sin causar efectos perversos. Alguien debe enseñarles algo de la Teoría del Caos.
HUSAIN ABDULHAQ
desbordecapital @hotmail.com
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