acrata.org Web

Paul Laurent  Editor

Husain Abdulhaq

Nelvar Carreteros

Luis Chamochumbi

César Girón

Jorge Hernández

Fabio León

Publicación digital en
pro de la libertad

Usted puede extraer
de esta revista lo que
desee.

La referencia que se
tenga a bien hacer con respecto a nuestra publicación es parte
de la moral y de
la buena educación,
no del derecho.

Creemos en la libre y
gratuita circulación
de las ideas.

¡Si a los derechos de
autor, no a los copyrights!

 

Ebriedad y lucidez

Si el Ejecutivo observa la Ley que prohíbe el expendio y consumo de licores a menos de cien metros de templos y colegios, muchos dirán que un conocido borrachín se opuso: mudar la Catedral resultaba demasiado oneroso.

Ironías a un lado, este subrepticio proyecto –disfrazado de moralina y paternalidad—, constituye un grave atentado contra la propiedad y el comercio. No sólo restringe la circulación de determinados bienes y servicios: tiene las agravantes del trato desigual y la disposición arbitraria.

La impunidad de los asesinos al volante es deplorable. La insana embriaguez de algunos adolescentes e irresponsables, también. Pero, atribuirles culpa de estas lamentables excepciones a bodegueros y demás tenderos es castigarlos por cargos ajenos.

Generalizar excepciones consagra leyes abusivas. Y, al no ser respetables, fomentan el desprecio por la legalidad. Tácito decía: “Mientras más corrompido es el Estado, más numerosas son las leyes”.

Es invariable: a mayor intervención en el comercio, mayor informalidad; y, a mayor regulación, mayor corrupción. En el caso del alcohol, ¿nada se ha aprendido de la Ley Volstead o Ley Seca norteamericana?

Una ley semi-seca

Una congresista (intrascendente, pero igualmente perniciosa) asegura que con esta Ley se erradicará la cirrosis. Sin comentarios… Aprovecharse de la aversión que tengamos por las tragedias que pueden ocasionar los irresponsables ebrios, no es justificación para consagrar más atropellos.

Hay otros medios de prevenir o disuadir, sin afectar derechos constitucionales ni imponer errores ni posturas falsamente moralistas. Ya los distribuidores vetan a quienes expenden licores a menores de edad. No se necesita, pues, una ley para ello. Es un mecanismo privado, puramente mercantil. Y, así como este, existen otros, como la supervisión de productos adulterados.

Por otro lado, debe entenderse que los propietarios de bares y discotecas son responsables por los actos colaterales que se ocasionan alrededor, como consecuencia de su negocio. Deben elegir entre restringir el acceso a sus locales (o el consumo) a clientes indeseables o resarcir el daño y las molestias que estos ocasionan a sus vecinos. Esto lo puede dirimir un juez o un árbitro.

En realidad, demasiadas personas no saben embriagarse. Y, muchas jamás van a aprender. Creen que libar es una muestra de valor y toman hasta perder el conocimiento. Desconocen la salubridad de una sobria ebrietas . Sólo hacen palpables sus debilidades.

Todo irresponsable conoce del peligro. Nada se consigue con insertar rótulos de advertencia. Para que este tipo de aberraciones no prospere, a quienes se les debe restringir la ebriedad que producen los votos es a esos políticos sedientos del aplauso de hipócritas electores.

Un efervescente contra la resaca

Algo diferente de tales barbaridades debe seguir del I Encuentro Nacional de Jóvenes Liberales, que patrocina la Fundación Friedrich Naumann, representada con acierto en el Perú por Rüdiger Graichen.

Unos doscientos jóvenes de todo el país, reunidos desde hoy y hasta el viernes en el Centro Naval de Ancón, discutirán propuestas viables contra la arbitrariedad y, supongo que contra leyes de la catadura comentada. (Tal vez anecdótica y menor, pero síntoma de potestades mucho peores).

Cuestionar, pues, es la más contundente arma contra la opresión y el abuso. La generación que pasó sus primeros años entre apagones, atentados, hamburguesas que valían millones o dictaduras civiles y militares, se apresta a asumir el reto.

De hecho, no será una semana aburrida. Se esperan incesantes debates sobre los principios de la libertad. Lord Acton advertía que “el costo de la libertad es su vigilancia permanente”; y la ocasión será propicia para demostrar que ninguna práctica se sostiene sin una buena teoría. He allí la lucidez


desbordecapital@hotmail.com

 

Ver artículos de otros colaboradores

 

arriba

Contacto

info@acrata.org