¿Feliz 28?
Nada se espera del discurso presidencial, salvo más mentiras. La palabra del aún presidente está, por demás, desprestigiada. Hasta las anunciadas sorpresas sonarán a lo mismo dichas por él. Ya es hora de ir pensando en cómo elegir a su reemplazo.
Es poco probable que Toledo hable sólo quince segundos para renunciar y convocar a elecciones, como propone Tafur. Por el contrario, le oiremos impostar durante más de media hora, dentro y luego de la cual –en palabras de Sardón— hablará estupideces.
Probablemente, se envanezca con los supuestos logros en las negociaciones del TLC. No obstante, este tratado, de libre comercio sólo tiene el nombre. Se negocian privilegios, no la libre circulación de las mercaderías. Ganan los productores, pero se perjudican los consumidores.
Pero, ese es otro tema. Lo crucial es la avalancha de denuncias por corrupción que van quedando impunes en este gobierno. No sólo sus hermanos y demás miembros de su panaka . Nada Se dice de “los olvidados” Raúl Diez Canseco, Popy o Beatriz Merino, por ejemplo.
Quien colocó a César Almeyda en los puestos claves para canalizar coimas millonarias, debe dar serias explicaciones antes de irse (no digamos, escapar).
Sostener que Toledo no sabe nada sobre Almeyda, es igual que decir que Fujimori no sabía nada de Montesinos. Se le concede el beneficio de la duda. Aunque, el Montesinos de este régimen, el verdadero Rasputín, o sesea o tiene la voz gangosa.
No son psico-sociales, señor Toledo. Tanto ruido en el caudal debe traer unas rocas gigantescas. Y, como advierten Les Luthiers : “Si la montaña viene a ti, corre… porque es un derrumbe”.
Así pues, si en los últimos años se viene repitiendo este maleficio para los peruanos, resulta inquietante que la última encuesta del poder arroje la creencia de que Alan García podría ser el próximo presidente del Perú.
Dr. García y Mr. Alan
Como en la novela de R. L. Stevenson, Dr. Jekyll and Mr Hyde , el Dr. García ha dejado aflorar su personalidad oculta: Mr. Alan. Un alter ego que ataca por la retaguardia y con desprecio.
Véase, si no, la ya clásica imagen de la agencia EFE. Patadita, tabazo o patadón, el agravio es imborrable. Y, aún cuando haya muchas lecturas sobre el hecho, no existen dudas acerca de la falsedad de su autoproclamada regeneración.
No ha cambiado. Reo contumaz de su propio pasado, ese “descuido” demuestra que aún sigue siendo un peligro para la economía y la sociedad si se hace del poder. Es impredecible.
Si el más pobre de los diablos no podía “robarle” cámara, no hay que ser suspicaz para imaginarlo nuevamente en Palacio. En lugar de humanizarse, se ha “humalizado” (por decirlo de alguna manera).
En política, pues, y frente a las cámaras, no se pueden perder los estribos ni dar de coces. Ha dado otro paso en falso. Y, esa es la consecuencia de su desesperado afán por ganarse adeptos para las próximas elecciones.
Como en El Resplandor de Stanley Kubrick, Mr. Alan debe seguirse repitiendo, hasta la náusea: “No por mucho madrugar se amanece más temprano”.
Con todo, ¿Qué hará Antero Flores si llega a ser presidente transitorio? No parece estar está preparado. Menos en un país desinstitucionalizado, sin verdaderos frenos constitucionales, más próximo a una lumpen-democracia.
Para evitar que esto se repita, la acción más inmediata debe ser consagrar en las próximas elecciones el voto libre. Este no debe seguir siendo compulsivo. Un voto razonado no puede ser anulado por ingentes votos irreflexivos. Más aún, de quienes lamentablemente se dejan seducir sólo por la dádiva de hoy, sin pensar en el futuro.
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