La constitución por los aires
El arte de patear el tablero de la legalidad ha vuelto por sus fueros. Si la decisión del juez del Cuarto Juzgado Civil de Arequipa de suspender la operatividad de LAN Perú es totalmente desproporcionada e irresponsable, el decreto de urgencia dado por el poder ejecutivo para que la mencionada empresa alce vuelo nuevamente es claramente atentatorio del orden legal establecido.
Estoy lejos de pensar que le idea de Toledo y de su gabinete ha sido la de romper conscientemente el Estado de Derecho inmiscuyéndose en una causa vista por un juez. Técnicamente lo ha hecho, pero lo ha hecho por esa muy conocida mezcla de torpeza e ignorancia que le es tan propia. Exactamente la que olvida que el cowboy no hizo la constitución norteamericana. A la inversa, fue ella la que lo hizo a él.
¿Kuczynski debería de saberlo? Quizás no, pero sí Domingo García Belaunde, Raúl Ferrero, Aníbal Quiroga, Jorge Santiesteban de Noriega y otros tantos que dicen defender la Constitución y la división de poderes pero que exponen un relativismo tan escandaloso que lo único que nos confirma es que la irracionalidad del juez Eloy Zamalloa no es gratuita. Así es, el capricho del ex candidato aprista al Congreso de la República que hoy funge de magistrado va en directa relación a esa torcida manera de comprender el derecho que los peruanos tenemos.
Las atribuciones que las leyes procesales le otorgan a este magistrado no distan del común de facultades y licencias que cualquier juez de un país civilizado tiene. Ello es comprensible, pues se presume que estamos ante un hombre que por sus cualidades profesionales y humanas ostenta esa investidura. Empero, esa presunción se deshace cuando advertimos que desde antiguo (sino desde siempre) la calidad de un togado está en precaria situación entre nosotros.
Es desde aquí donde no se advierte que la Constitución y las leyes son mucho más que meros documentos. Que poseen una lógica y valores que no se circunscriben a texto alguno, sino a una gama de principios que preexisten a cada asonada de quienes pretendan vulnerar derechos y libertades, vengan de donde venga.
Precisamente una carga de argumentos que los viejos magistrados del derecho anglosajón supieron erigir ante el asomo de un poder político que no quería saber nada de limitaciones y sometimientos. No en vano serían estos personajes los que le proporcionen al cargo de juez todo ese peso semántico y autoridad que aún hoy poseen y hace que exijamos a gritos jueces capaces de hacerse respetar desde y por sus fueros.
Este tipo de posturas son las que urgimos, no la del doctor Zamalloa que ha hecho que su “valentía” venga a ser un completo desperdicio por su falta de tino y mesura. Verdad, bien pudo terminar siendo un paradigma dentro de una magistratura que se caracteriza por su cobardía y sumisión al poder si es que su actitud hubiese sido la de luchar para que se instale de una vez por todas en el Perú un esquema jurídico que no se discrimine a nadie. Por ejemplo, que no se establezcan diferencias entre nacionales y extranjeros…. Pero vaya, el chaunivismo y el respeto a los principios del constitucionalismo no van de la mano.
He aquí el fondo del asunto, el origen de esta pugna de fueros nace por ese afán por movernos bajo una legislación que impide que una empresa de aviación comercial sea de capital mayoritaria o plenamente extranjero. Como si en el Perú abundáramos de millonarios y potentados, nos damos el lujo de impedir que inversionistas foráneos participen en un mercado que necesita capitalizarse a gritos. Así, en vez de estar remarcando la muy latinoamericana constante de hacer trizas la Constitución y las leyes cada vez que algo no nos gusta, deberíamos abocarnos a corregir ese tipo de normas que lo único que alientan es la criollada, el favoritismo y la corruptela; claro, junto con la negación de esa incomprendida constitucionalidad.
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