Barrick y las “clarísimas” dudas Es muy raro ver a Kuczynski fastidiado. Siempre anda con su semblante risueño y por demás dispuesto a responderlo todo. Pero la sensación que nos quedó luego de su exposición del útlimo miércoles en el pleno del Congreso no fue la mejor.
La duda estaba en que si esa notoria incomodidad partía de la antipática gripe que lo aquejaba o por el también “antipático” caso Barrick. Eso nunca lo sabremos. Lo que sí se sabe es que en el lío de la empresa minera canadiense por la devolución de $141 millones en impuestos hay una serie de acontecimientos que no dejan bien parados MEF y al propio Congreso (con Javier Diez Canseco incluido).
Evidentemente estábamos ante un PPK muy incómodo. Las explicaciones que dio sólo podían poner en claro que nada estaba claro. Y cuando ello ocurre sólo los topos se ceban. Pero en este caso tampoco los topos se salvan de la oscuridad. Sobre todo cuando ese mismo día el Instituo Fraser dio a conocer que el Perú había descendido en el ránking de países actractivos para las inversiones mineras.
Descendimos por tercer año consecutivo. Pasamos del puesto 15 al 39. Lamentable si a la vez se nos notifica que hemos ascendió del puesto 5 al 3 en la escala de los mayores productores de cobre del mundo. Somos interesante por un lado pero evitables por el otro.
¿Qué es lo que nos juega en contra? El hacerle caso a las propuestas contrarias a la inversión privada (nacional y extranera) de Diez Canseco y compañía, pero también (y en igual proporción) el proseguir con ese criollísimo desprecio por el Estado de Derecho .
Cuando hace tres meses el Congreso dio la norma que le impedía a la SUNAT apelar ante la Corte Suprema si antes dicha apelación no era previamente aprobaba por el Defensor del Contribuyente, nadie reparo en un par de detalles: 1) que con tal disposición se entrometían en un casos en trámite (prohibido por el art. 139º inciso 2) de la Constitución ) ; 2) que por ello mismo se le terminaba dando injerencia mayúscula al MEF (vía el Defensor del Contribuyente ) en cuestiones que necesitan ser altamente transparentes.
Cierto, por muy técnico y profesional que pueda ser el Defensor del Contribuyente siempre responde a una instancia política. Ello es lo que son los ministerios, ¿o no es acaso el MEF el que financia la arremetida preelectoral del toledismo? Por lo pronto las bases “institucionales” para llevar a cabo actividades poco claras y dudosas están más intactas que nunca. Diez Canseco lo sabe (sabiduría familiar), por ello denunció que la presidenta del Tribunal Fiscal —otra dependencia del MEF— había sido abogada en el estudio que inicialmente defendió a Barrick.
Así, huele a tomadura de pelo cuando PPK nos dice que el Defensor del Contribuyente se limitó a cumplir con lo que ordena la ley. Una ley que no existía hasta antes que la promoviera el MEF y la aprobase el Congreso: 79 votos a favor y solo uno en contra. Obviamente, ese voto solitario no fue de Diez Canseco. ¿Para exclusivo provecho de la Barrick? ¡Duda, dudas! ¡Clarísimas dudas¡
Publicado en el Diario Correo de Lima Perú el 27/03/2005
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