El flautista y sus pericotes
Ahora resulta que nos sobra la plata. Claro, eso es lo que dice el flautista Pedro Pablo Kuczynski (PPK) . Todo un experto en hacer dorar la píldora y tornar este limbo de optimismo macroeconómico en la mejor carta de presentación del actual régimen. Precisamente esa “virtud” que se puede venir abajo por los afanes electorales de los chakanistas. “Síganme ratones”, y los ratones lo siguieron. Así es, en el plano político ningún aspirante a la presidencia de la República se ha mostrado en contra de la propuesta gobernista de otorgarles dinero contante y sonante a los más pobres. Nadie quiere pasar por miserable. Todos quieren ser “regalones” y “buena gente” con plata ajena. Ese es el detalle, como también es el detalle que la totalidad de la “clase política” es vista —en el mejor de los casos— como una gavilla de carteristas y rompe lunas. En la izquierda roja-sangre nadie ha puesto un solo “pero”. Es más, no han dicho nada. Han hecho un olímpico mutis. Y no es de extrañar, pues saben que le están robando sus “alternativas viables” que durante los ochentas hicieron inviable al Perú. ¿Te acuerdas Alan? El Apra y su centrismo lo sabe de sobra, ¿pero habrá aprendido? El silencio de su líder es sintomático: hay que hacerse de la vista gorda para que no retumben los recuerdos de su improductivo, oneroso y corrupto PAIT. En la derecha el tono no ha tenido por qué variar. Desde Drago Kisic hasta la cada vez menos interesante (y sosa) Lourdes Flores la aceptación de subsidiar a los pobres ha sido unánime. Los únicos que han puesto el dedo en la llaga han sido Fernando Rospigliosi y Pedro Francke. El primero advirtió un día antes de la denuncia de Rosa María Palacios los intentos palaciegos de emplear el dispendio y la farra fiscal por dar cara a las elecciones del 2006 a como de lugar, si es que con ello logran un número de congresistas que les permita cubrirse de las denuncias penales que de hecho habrán de lloverles una vez que abandonen las ubres estatales. El segundo (Francke, un hombre de la “izquierda caviar”) ha desnudando el apresuramiento y las carencias estructurales para un programa de ayuda social de esta envergadura. Es evidente que el Estado tunante y bribón que nos adorna desde hace casi cuatro décadas no está apto para proyectos de este tipo. El negocio de vivir de los pobres tiene un límite, y ese es que nos se puede poner en riesgo nuestra precaria pero azulada (por las cifras) economía por la pretensión de unos cuantos de querer hacerse los dadivosos.
Poca memoria, no podemos olvidar tan fácilmente que lo que sacará al Perú de su postración será el poseer una economía sana, jamás a través de las políticas del despilfarro y del endeudamiento (ya lo anunció Carlos Ferrero). Precisamente el hoyo donde los ratones terminan por devorar al flautista que los endulzó.
desbordecapital@hotmail.com |