EL FUJIREGRESO
Así como hay quienes se aprestan a dejar sus nacionales trastos en aras de un “futuro mejor”, también hay de aquellos que se hacen un “futuro” tomando las cosas que los otros dejan en su huida. Esto último es lo que sabe Fujimori. Así, mientras una gran mayoría de peruanos opta por sacar pasaporte para mandarse mudar, hay quienes como el susodicho que andan alistando sus chivas y DNI para volver al barrio.
¿Curioso no?, cuando el “todos vuelven” del vals ya no tiene sentido para una enorme cantidad de compatriotas, este criollazo samurai que huye a la primera (y siempre a Japón) lo ejerce con total desparpajo.
De seguro que ese tipo de regreso no fue el que inspiró a César Miró. Don Fuji (como don Alan, otro viejo “retornante”) pertenece a esa “estirpe” de seres que juzgan que el país de las oportunidades está ahí donde uno puede hacer lo que le venga en gana.
El fujirazonamiento es simple: Si García Pérez volvió en olor de multitudes a pesar de los lastres del desgobierno, la corrupción, el descalabro económico y el crimen, por qué no puede hacer lo mismo el chino de Barrios Altos. Al fin y al cabo a éste “sólo” se le podrá achacar lo de la corrupción, el desgobierno y el asesinato, ya que la crisis económica pasó a mejor vida bajo su régimen.
Vaya consuelo. Y vaya manera de comenzar la carrera hacia la presidencia. Una presidencia que para Fujimori está formalmente vetada, pero como por aquí la formalidad se deforma fácilmente, habrá que esperar la dimensión del “calor de multitud” que tendrá ese regreso. Si es que se da, claro, porque el hombre del bacalao sí que sabe de mecidas.
Es de advertir que los que estarán contando las horas para que ello ocurra serán todos esos raterazos de saco y corbata y galones de general victorioso que hoy por hoy ocupan las cárceles, sin contar a los que se encuentran prófugos y a su carnal Montesinos.
Para estos tipos que se alzaron con el país durante los noventa la llegada del ex rector universitario (el que se jactaba de nunca haber leído un solo libro en su vida y de poder gobernar incluso más allá de la muerte) es paladeada como toda una “liberación”. Mientras que para las gentes honestas que aún moran entre nosotros, ello vendría a ser una reedición nacional del cubano “Mariel” (salida de presos a mansalva, pero sin fuga de balsas a ningún lado), para ellos es la oportunidad de oro para “rehabilitarse” política, económica y hasta moralmente.
Nada qué hacer, el Perú es súper. No en vano el fujimorismo no es más que el resumen de esa mezcla de mesianismo y bribonada qué tiene en sempiterna postración. De esta suerte, esa amenaza de “regreso” bien podríamos tomarla como el aviso de quien asume que el toledismo no le llega ni a los talones. Y habrá que creerles, pues en verdad que son peores.
Publicado en el Diario Correo de Lima - Perú el 29/05/2005
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