LOS FINANCISTAS DEL FRACASO
Ahora que en Lima se realiza la Asamblea Anual de Gobernadores del Banco Internacional de Desarrollo (BID), es bueno recordar cuánto es lo que han “contribuido” este tipo de instituciones con el país. Al respecto, hay que resaltar que gracias a estos organismos las políticas en favor de la reforma del Estado y de la liberalización de la economía nunca fueron posibles.
Así es, la facilitación de recursos (deuda) para apuntalar a los gobiernos demagógicos y corruptos fue lo que ha hecho que América Latina se encuentre inmersa en esta mayúscula desesperanza de ver cómo el mundo avanza y nosotros únicamente podemos estar de espectadores de un progreso que no nos toca.
Cierto, tuvimos que haber quebrado en los años 80. Ello, en el caso peruano, nos hubiera forzado a desarmar el Estado que la dictadura velazquista erigió irresponsablemente. La crisis de ese tiempo era de tal envergadura que no había escapatoria. Pero, vaya si los timadores y sinvergüenzas tienen suerte. Fueron precisamente instituciones como el BID que nos hicieron el flaco favor de no afrontar los problemas en serio y evitarnos el cortar las malas hierbas de raíz.
Gracias a los programas de estos organismos internacionales los políticos latinoamericanos prosiguieron con su autismo antimercado. Gobiernos tan ineptos como los de Belaunde y Alan García bien pudieron verse en la obligación de plantearse reformas urgentes en lo institucional así como el tener que abrir sus mercados a la competencia internacional ante la carencia de capitales, empero no lo hicieron porque el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el BID les sirvieron de salvavidas.
En lo que toca al prófugo Fujimori, el tinte mercantilista de estas entidades se dejó traslucir cuando en plena época del referéndum el mismo BID expidió partidas por cerca de mil doscientos millones de dólares con el claro objetivo de financiar la reelección de la mafia. Aunque, claro, como bien indicó Jorge Chávez, a la hora de ofrecer deuda el BID no hace distingos, pues hasta Abimael Guzmán sería sujeto de crédito
Cuánto nos hubiéramos ahorrado de haber colapsado en su momento. Obviamente, ahora estaríamos en otros asuntos. La todavía postergada reforma del Estado se hubiese dado hace mucho, más por exigencia de la realidad que por voluntad de nuestros gobernantes. Mas, se nos negó el tomar el toro por las astas.
Para que el Perú prospere se requiere mayor competencia, y ello va de la mano con un esquema económico libre a la vez de un soporte institucional capaz de proteger y poner en valor los múltiples y variados intereses que pugnan en la sociedad. Ello es propio de un orden moderno, es decir, es propio de un universo que todavía nos es absurdamente ajeno.
El Perú hasta 1966 crecía a niveles de 6 ó 7 por ciento. Si ello hubiera continuado hoy tendríamos un ingreso per capita cinco veces mayor. Para asomarse a esos 15 mil millones de dólares anuales de inversión que necesitamos para salir del atraso y la miseria hay que darle vuelta a este Estado expoliador y ahuyentador de riqueza.
Para ello lo primero que se tendría que hacer es obligarse a vivir con lo que se tiene y no sucumbir al recurso del endeudamiento con el fin parchar crisis. Ello es lo que se ha venido haciendo desde hace décadas. Y después viene un García Pérez y toda la izquierda a decirnos “no al pago de la deuda externa”. Si realmente les interesan los pobres y el futuro del país lo primero que tendrían que hacer es exigirle al gobierno que no pida más dinero. Así como los “proletarios” de la CGTP salen a las calles a respaldar el IFT, con mayor convicción deberían bloquear el tránsito para que no se reciba más dinero prestado.
En lo que va del periodo presidencial de Toledo, el Perú se ha endeudado en tres mil ochocientos millones de dólares. El sábado el BM le amplió la línea de crédito de 150 a 450 millones de dólares. Y toda para qué, para financiar este staus quo de desfalcadores y burócratas. No, mejor que no nos ayuden, que nos dejen solos y nos dejen fracasar.
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