acrata.org Web

Paul Laurent  Editor

Husain Abdulhaq

Nelvar Carreteros

Luis Chamochumbi

César Girón

Jorge Hernández

Fabio León

Publicación digital en
pro de la libertad

Usted puede extraer
de esta revista lo que
desee.

La referencia que se
tenga a bien hacer con respecto a nuestra publicación es parte
de la moral y de
la buena educación,
no del derecho.

Creemos en la libre y
gratuita circulación
de las ideas.

¡Si a los derechos de
autor, no a los copyrights!

 
 

EL ASESINO DEL SENTIDO COMÚN

Ahora resulta que Martha Chávez era un dechado de virtudes democráticas en comparación con Antero Flores Araoz. Bueno, eso es lo que ahora grita el siempre “iconoclasta” Javier Diez Canseco en su intento por degradar a su rival de turno.

Tal como ha venido haciendo durante más de dos décadas, ese afán por demoler el sentido común no respeta ninguna lógica. Si con ello logra afectar a su adversario, bienvenido entonces el insulto: a su coyuntural entender Martha Chávez termina siendo la encarnación del parlamentarismo democrático (“casi inglés”) mientras que el novísimo presidente del Congreso no es más que un déspota .

Qué sencillo es para un político hablar sin ningún reparo. Esa manía de regalar adjetivos y puyas a diestra y siniestra es lo que ha dibujado un todo de soberanos absurdos que ha hecho de la palabra una total fatuidad. Cierto, el discurso político está plagado de dislates a lo Diez Canseco. Ese incivil anhelo de existir con el único fin de banalizar los conceptos y de corromperlos hasta su incapacidad es desde hace mucho tiempo el núcleo de toda una serie de desubicaciones que nos hacen llamar “robo” al derecho y “derecho” al robo.

Gracias a esta irracional vocación la hoy aplaudida Camisea estuvo enterrada en las selvas cusqueñas por el enfermizo prurito de una “dignidad nacional” que sólo se ofendía en la mente de los alucinados clasistas y combativos. Cuánto nos hubiéramos ahorrado si es que Camisea se hubiese echado a explotar hace quince o diez años atrás. Pero a “Javicho” y sus amigos (como el finado Daniel Estrada) ello no le importaba: Patria o Muerte sigue siendo su emblema, y la muerte, la muerte lenta, se nos asoma cada vez que el barbado marxista-leninista promueve iniciativas y remedios como el de las regalías mineras o el negarse (bajo los alegatos de Chomsky y Petras) a abrir la economía peruana a través del TLC.

La demagogia y el populismo es su ley. No olvidemos que él es de esa generación que concebía al régimen económico de la Constitución de 1979 de “neoliberal” y “procapitalista”. Vaya desubicación. Sus entonces camaradas Marcial Rubio y Enrique Bernales desarrollaron toda una labor de “formación” ( deformación ) académica desde estos desbarres. Su texto universitario Constitución y Sociedad sopesaba cada palmo de aquella ahora dizque añorada Carta Magna (¡y los propios principios del derecho constitucional¡) desde aquí

Y pensar que los hombres de derecho de estas últimas dos décadas se han moldeado al compás de estas irresponsables “inteligencias” que hoy por hoy se erigen, como Roncagliolo y Cornejo Chávez, como paladines de la democracia.

A estas alturas del partido los bribones deben de estar tranquilos, pues la emotiva cerrazón de don Javier y sus cofrades hace que todo el ayer sea un paraíso si es que se compara con el presente que él nos dibuja. Un presente siempre alarmante, negro, apocalíptico. Si alguna vez quiso disfrazarse de sereno y reflexivo y decir que “había cambiado” fue para intentar una candidatura presidencial que se deshizo ante el más leve asomo. Las pifias y los silbidos le llovieron en los mercados de los conos cuando se aventuró a probar el calor de una multitud que aún guarda ese sentido común que él siempre dinamitó.

Así, pues, si su verbo barato aún no llega a ser un exabrupto es porque simple y llanamente se apellida “Diez Canseco”. He aquí exactamente la “virtud” que lo adorna, puntualmente lo que en Humala viene a ser su “desgracia”. Ambos manejan el mismo nivel de chatura argumentativa, pero en el primero tenemos al verbum de un burgués jugando al campeón de los derechos de unos pobres que él mismo se ha encargado de reproducir. En cambio, en el segundo sólo hallamos los balbuceos y escupitajos de un cachaco resentido con el mundo y con él mismo. ¿Si fuera rubio quizá no jodería tanto?

desbordecapital@hotmail.com

 

   

Ver artículos de otros colaboradores

 

arriba

Contacto

info@acrata.org