ENTRE TECNÓCRATAS Y BUROCRATAS
Nos han secuestrado el sentido común y los derechos. Que los demagogos pasen a tener la razón junto con los tecnócratas es para entrar en pánico. Eso es lo que se está viendo con el tema de las detracciones tributarias.
Qué complicados son los tributaristas (mezcla de abogados, economistas y contadores) para rotular sus inventos. Le llaman “detracciones” a lo que muy bien podían denominar “el adelanto del pago del IGV”. Pero no, lo último suena muy directo y revelador. En cambio llamarlas “detracciones” desconcierta al que más por su aparente ocultismo.
Empero, no hay nada oculto ahí. Simplemente se debe de indagar en el desnudador Diccionario para captar su significado: « detraer. (Del lat. detrahere ). tr. Restar, sustraer, apartar o desviar. U. t. c. prnl. || 2. Infamar, denigrar la honra ajena en la conversación o por escrito. ¶ MORF. conjug. c. traer . »
Más claro imposible, su traza ofensiva expele por doquier. Que yo sepa la naturaleza de los impuestos no es otra que la aportar parte de la ganancia al Estado para que el mismo lleve a cabo sus labores (hasta ahora nadie se pone de acuerdo cúales son estas labores). Eso en lo que atañe a lo tributario. En lo que atañe al derecho, se supone que nos regimos bajo el marco liberal de que la ley es igual para todos.
Y digo se “supone” porque las detracciones rompen esa lógica democrática. Pues se estructura un esquema discriminatorio. Afecta a específicos productores del sector agropecuario con el único fin de que el Estado se asegure sí o sí el pago de impuestos. Al respecto, es curioso que Kuczynski se queje a los cuatro vientos de la enorme cantidad de exoneraciones fiscales que tiene nuestra política tributaria a la vez que él haya sido el inventor de las detracciones.
Esto no sorprende, PPK ha sido siempre un cajero. Sólo le ha importado tener las cuentas en estado óptimo, al margen de que se respeten derechos o no. Por ello es que cuando en el 2003 se le ocurrió implatar el sistema de detracciones lo hizo con el único objetivo de combatir la evasión para aumentar la recaudación.
Poco le interesó que ello resentía el viejo principio liberal de no discriminar desde la ley. Le fue más fácil presumir que un determinado sector de personas eran unos evasores antes que detectar y castigar directamente a los que se comportan de tal manera. Así cualquiera. De idéntica forma piensan todos los tiranos de la historia: «¡Dispara nomás, no importa que mueran nueve buenos y si es que con ello me llevo a un malo¡».
La lógica aplicada durante la guerra sucia el tecnócrata la aplica en el campo tributario. Un total espanto. Y todo esto nace a partir de una reforma del Estado que nunca llegó. Precisamente lo que hace que en la hora electoral todos pasen a tener la razón. Tanto los bribones y sinvergüenzas que se trepan sobre los justos reclamos, como los tecnócratas que sólo piensan en el Estado y no en los derechos ni en el gente. Vaya dupla.
Aparecido en el Diario Correo de Lima Perú el 20/03/2005 |