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A PROPÓSITO DE LOS DOSCIENTOS AÑOS DEL NATALICIO DE
FRÉDÉRIC BASTIAT (1801-1805)
Todo el mundo quiere vivir a expensas del estado.
Se les olvida que el estado quiere vivir a expensas de todo el mundo.
Frédéric Bastiat
De prosa fervorosa y aguda inteligencia, Frederic Bastiat se constituyo en su época en el principal baluarte de las ideas de la libertad en la Francia del siglo XIX. Nacido a la sazón bajo el influjo de los Estados nacionales monárquicos, los Emperadores autócratas y las tiranías militares, rescató para el futuro de la humanidad una idea simple: la libertad: "Y que es la libertad,..., el ejercicio en ausencia de interferencias ajenas, de todas las facultades que no perjudiquen los iguales derechos de los demás,..., y el reducir la ley a su única atribución racional, que es la de reglamentar el derecho individual de legítima defensa o de reprimir la injusticia"
Aunque en su tiempo críticos como Lamartine replicaron: "vuestra doctrina no es más que la mitad de mi programa: os habéis detenido en la libertad, yo ya estoy en la fraternidad". Bastiat contestó: "La segunda mitad de vuestro programa habrá de destruir la primera... Y, en efecto, me es completamente imposible separar la palabra fraternidad, de la palabra voluntaria. Me es por completo imposible concebir la fraternidad forzada legalmente, sin que resulte la libertad legalmente destruida y la justicia legalmente pisoteada."
A pesar de la calidad de su pluma, Bastiat publicó su primer ensayo en 1841, y de allí en adelante, hasta su muerte, la emprendió contra el intervensionismo, las regulaciones al comercio, los privilegios fiscales y la "ley del legislador" (aquella extraña figura seudo jurídica que reclama una ley para extinguir la miseria, facilitar educación, impulsar el patriotismo, promover las invenciones, etc). En contra de este último extraño y abundante espécimen escribió: "mientras la humanidad se inclina hacia el mal, ellos se inclinan al bien; mientras la humanidad camina hacia las tinieblas, aspiran ellos a la luz; mientras la humanidad es arrastrada al vicio, a ellos los atrae la virtud... y ya eso dado por sentado, reclaman la fuerza a fin de que les dé la posibilidad de sustituir sus propias tendencias a las tendencias del genero humano..." (sic)
El Dr. Dean Rusell, de la Fundación para la Educación Económica (FEE), que es un experto en la obra de Bastiat comentó: "Después de la muerte de Bastiat sus trabajos empezaron a aparecer en varias de las revistas académicas y profesionales más conocidas, incluyendo muchos de sus ensayos inéditos. En 1905 muchos de los trabajos y muchos de los aspectos de la vida de Bastiat aparecieron nuevamente debido a un concurso que patrocinó la Cámara de Comercio de Bordeaux. Desde entonces también se han publicado interesantes tesis doctorales sobre diversos aspectos de la obra de Bastiat... En 1954, el profesor Daniel Villey, de la Universidad de París, escribió lo siguiente en su conocido libro sobre las doctrinas económicas 'Aun hoy no existe una introducción a la economía política que resulte más atractiva y fértil que la obra Bastiat'..."
En otro apartado y al amparo de su rigurosa lógica perfiló sus argumentos contra el socialismo: "... comienzan los escritores modernos por suponer que los hombres no contiene en sí mismo ni un principio de acción, ni un medio de discernimiento: que están desprovistos de iniciativa; que son materia inerte, moléculas pasivas, átomos sin espontaneidad; cuando mucho una vegetación indiferente a su propia manera de existencia; susceptibles de adoptar al impulso de una voluntad, de una mano externa, una cantidad infinita de formas más o menos simétricas y perfeccionadas (...) Luego, cada uno de ellos supone sin más ni más que él mismo es aquella voluntad y aquella mano, actuando bajo los nombres de organizador, revelador, legislador, institutor o fundador, que él es el móvil universal, el poder creador, cuya sublime misión es reunir en sociedad los materiales dispersos que son los hombres..."
"Tomando tal punto de partida y a semejanza del jardinero que a su capricho poda sus árboles en forma de pirámide, de sombrilla, de cubos, conos, vasos, husos o abanicos, cada socialista según sea su quimera, poda la pobre humanidad formando grupos, series, centros, subcentros, alvéolos, talleres socializados, armonías, clasificaciones, etc. (...) Y al igual que el jardinero, que para efectuar la poda de los árboles, necesita hachas, serruchos, sierras y tijeras, el público necesita para el arreglo de su sociedad fuerzas que sólo puede encontrar en las leyes; la ley de aduana, la ley de impuestos, la ley de seguridad social y la ley de instrucción."
Esta natural inclinación y desprecio por la humanidad deviene de la falsa percepción sobre los individuos, sus necesidades y su instintivo respeto a las normas de carácter moral. Esta fatal arrogancia de suponer que especificas personas son "pastores" cuando el resto somos "rebaño"; de los iluminados, los constructores, los dirigentes, el legislador. La mal sana costumbre de encumbrarse desde sus esteras intelectuales y "monitorear" el que hacer de los mortales. En palabras de Bastiat: "la incompetencia de la humanidad y la infalibilidad del planificador" ... " hay en el mundo exceso de grandes hombres; hay demasiados legisladores, organizadores, instituyentes de sociedades, conductores de pueblos, padres de las naciones, etc. Demasiada gente que se coloca por encima de la humanidad para regentarla, demasiada gente que hace oficio de la humanidad."
A comienzos del siglo XIX, al Sur-Oeste de Francia, próximo a la región vizcaína de España en la ciudad de Bayona, nació Claude Frédéric Bastiat el 29 de Junio de 1801. Han transcurrido ya 200 años y su mensaje permanece tan actual y vigente como la primera vez que sus compatriotas supieron de él. Estas ideas recogidas de su trabajo La Ley (1848) son una muestra de su inmensa producción intelectual. Desde sus discursos en la Asamblea Nacional de su país, cuando se refirió con ironía a la competencia desleal que el sol hacía de la industria de las velas, hasta sus trabajos importantes como Sofismas económicos (1845), Armonías económicas (1850) Frédéric Bastiat siempre será un contemporáneo, un perenne y un sempiterno paladín de los valores liberales.
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