acrata.org Web

Paul Laurent  Editor

Husain Abdulhaq

Nelvar Carreteros

Luis Chamochumbi

César Girón

Jorge Hernández

Fabio León

Publicación digital en
pro de la libertad

Usted puede extraer
de esta revista lo que
desee.

La referencia que se
tenga a bien hacer con respecto a nuestra publicación es parte
de la moral y de
la buena educación,
no del derecho.

Creemos en la libre y
gratuita circulación
de las ideas.

¡Si a los derechos de
autor, no a los copyrights!

 
   
 

César Girón Atoche

 

LA PRIVATIZACIÓN ESCAPA AL GOBIERNO
Y ESTIMULA LA RIQUEZA


INTRODUCCIÓN

La privatización es un proceso puesto en marcha por la urgencia del cambio. Es un fenómeno mundial iniciado por Margaret Thatcher en 1979, quien para finales de su mandato en 1990 vendió activos por un valor de 29,000 millones de libras esterlinas y logró reducir a la mitad el sector público de su país. Igualmente, en Francia, el mismo Francois Mitterrand se vio obligado a privatizar empresas públicas nacionalizadas por el mismo, en razón de su ineficiencia. De igual forma, en la década del 90, luego de la caída del Muro de Berlín, las ex naciones comunistas empezaron un movimiento en el mismo sentido, el desmantelamiento del Estado.

Quien escribió primero sobre el tema fue Peter Drucker, calificando el proceso como "reprivatizar". Ya para 1969 argumentaba que el gobierno sólo podía realizar dos cosas bien: hacer la guerra o inflar la moneda. Para todo lo demás era una nulidad. "Y es que cuando trataba de administrar negocios, proporcionar servicios al público, pagar pensiones, proveer educación, el gobierno es un fiasco". Drucker reclamaba volver a los negocios y a la empresa privada, la cual tiene una ventaja natural en el cambio de administración, en la innovación y en responder a las necesidades del consumidor. Más importante aún, decía Drucker, es que los negocios son la única institución que asume riesgos y puede abandonar lo que no funciona y moverse hacia lo que si funciona. Posteriormente, Robert Poole Jr., presidente de la Fundación Razon (Reason Foundation) le abrevió el término a privatización.
¿Pero cual es el mérito de la privatización? Simple: reemplazó la teoría de la falla del mercado por la teoría de la falla gubernamental.

En efecto, se sustituyó la ya conocida realidad del mercado imperfecto, así como la teoría del gobierno ineficiente, por otra más integra conocida por el poco afortunado nombre de privatización. Y es que se descubrieron que nuestros gobiernos grandes y omnipresentes sólo generan perdidas, desempleo y mercados ficticios ajenos a toda competencia. Al margen de los privilegios y las prebendas, lo más importante no era discutir sobre las tareas por realizar, sino todo lo contrario, desrregular, liberalizar y diseminar la cultura del mercado. Se piensa entonces, que el gobierno puede reducirse, reestructurarse y dejar, para los que si saben como hacerlo, las otras tareas para las cuales el gobierno ha mostrado incapacidad. Para ello se consolidan políticas que tienden a recortar el tamaño del Estado, procurando con ello aumentar el nivel de bienestar de la población.

En 1983, existían en el Perú 180 empresas públicas, que representaban el 15% del PBI y mantenían una planilla de 200 mil empleados. Por ese entonces, se dijo que para finales de 1994 la totalidad de las empresas deberían estar privatizadas. Aunque el objetivo aún sigue siendo el mismo, el aliento ha perdido fuerza. No obstante, la privatización será el derrotero del siglo XXI, y los gobernantes lo saben. Lo que aun no reconocen es que la privatización tiene un "compañero de viaje" la economía de mercado. Ese viejo ideal de desmontar barreras arancelarias, licencias, precios de importación y exportación, control de precios, subsidios, toda clase de trámites y regulaciones. En poner en tela de juicio a ese dinosaurio: el Estado benefactor. Esta asepsia que provoca desterrar la burocracia frondosa y las empresas estatales altamente ineficientes, las tarifas y los gravámenes elevados. Es también, un Estado que garantiza derechos fundamentales, no consagrados en las constituciones o la legislación, sino surgidos del propio orden espontáneo, como el derecho de propiedad, la protección de los contratos o el respeto a la palabra empeñada. Un Estado que se justifica si es que se concibe para servir al hombre y no servirse de él, violentando sus derechos argumentando los derechos de otros.

Una condición para la cual la libertad del hombre es el valor fundamental, sin menoscabo de los derechos de los demás, sino precisamente reconociendo sus derechos como iguales a los propios, estableciendo con ello mis límites y responsabilidades. Como acertadamente menciona Hayek en la Fatal arrogancia, "un estado de derecho encarnado en una normativa de carácter general que a cualquiera permita determinar quienes son las partes o entes a los que corresponde establecer lo que procede hacer con los bienes ubicados en el ámbito personal". Por que aquí lo único cierto es que todos los gobiernos proclaman la eliminación de la pobreza y sólo han conseguido incrementarla. El único que no se empobrece en este juego es el gobierno. Y es que el rico en nuestras sociedades es el gobierno o más estrictamente el Estado, de allí que la privatización implica necesariamente la transferencia de la riqueza del sector público al sector privado.

Según un estudio realizado por el profesor Mark Skousen en su libro La economía en tela de juicio, mentiras, mitos y realidades, de los 10 libros más connotados sobre economía publicados en los Estados Unidos, sólo dos hacen alguna referencia al fenómeno que discutimos. Paul Samuelson en su edición de 1998 contiene un párrafo acerca del tema, como un dato más en su construcción utópica de la economía; y Paul Krugman apenas realiza una somera referencia del mismo. Entonces, queda claro que la elite intelectual desconoce un fenómeno que es consustancial al desarrollo de la civilización occidental. El porvenir y la evolución de la raza humana obedecen a esta prerrogativa y aun los supuestos "expertos" en teoría microeconómica desconocen su fuerte impulso al mantenimiento y desarrollo de la civilización.

PRIVATIZAR SIGNIFICA ASIGNAR DERECHOS DE PROPIEDAD

En efecto, la privatización se origina de un derecho fundamental de la persona ya mencionado: el derecho de propiedad, y su eficacia para potenciar el grupo. Implica el derecho a producir o a ganarse objetos materiales, a determinar su uso y a disponer de los mismos. Y es que cada ser humano es dueño de sí mismo y, por tanto, debe tener la libertad de disponer de su cuerpo, su mente y sus bienes honestamente adquiridos de la forma que prefiera. Como menciona Hayek, fue el comercio los que establecieron las pautas de lo que hoy conocen como propiedad: "...fue, al parecer, en la región mediterránea donde por primera vez el ser humano se avino a respetar ciertos dominios privados cuya gestión se dejó a la responsabilidad del correspondiente propietario, lo que permitió establecer entre las diferentes comunidades una densa malla de relaciones comerciales. Surgió la misma al margen de los particulares criterios o veleidades de los jefes locales, al no resultar posible entonces controlar eficazmente el tráfico marítimo"

El derecho de propiedad aún llega más allá: desmorona toda la teoría económica que justifica la creación y el desarrollo de los bienes públicos (es un bien de todos, entonces es un bien de ninguno) y por extensión el problema de las externalidades (la externalidad justifica la intervención del proceso de mercado, vulnerando derechos de propiedad). Ahora se comprende la aversión al fenómeno mundial que encierra la privatización, el rescate de la libertad individual.


LAS ETAPAS

El proceso de privatización en el país se inicia en el año de 1992 con la venta de la mina Condestable a un grupo peruano. Entre las principales empresas de servicios públicos que han sido privatizados se encuentran las de telecomunicaciones, electricidad y transportes; que en conjunto las transacciones al año de 1998, por US$ 5.101 millones de dólares americanos representan el 61% del total del proceso que asciende a US$ 8.385 millones de dólares americanos, e inversiones proyectadas de US$1.980,4 millones de dólares americanos que representan el 29% del total comprometido por US$6.830,7 millones de dólares americanos.

Aunque la privatización encierra varias etapas saber, la descripción que a continuación de detalle se origina por una visión de largo plazo, inscrita en la convicción y la filosofía que describe el proceso de privatización como inducido por políticas de apertura y globalización, más a tono con lo que se conoce como economía de mercado

Una primera etapa se focaliza sectores económicos "soberanos" y "estratégicos" a nivel macro, conocidos por los economistas de la corriente principal como claves; es decir, el petróleo, la minería, telecomunicaciones, energía, turismo, hidrocarburos, financiero y la industria en general;
La segunda, a saber, es seguida de definiciones de derechos de propiedad, a nivel micro sobre bienes como: servicios de salud pública, educación, agua y tratamiento de desechos sólidos, las presas que generan electricidad, cárceles, bibliotecas, los tribunales de justicia, el servicio de correo, recojo de basura, tareas municipales, carreteras y túneles, aeropuerto y control de tráfico aéreo, ferrocarriles, parques y jardines, protección contra incendios, animales en extinción, reservas naturales, museos, ruinas arqueológicas.

Sin embargo, clasificarlas como política de orden macro y microeconómicas solo es una convención. La realidad reflejará innumerables áreas donde la privatización tendría efectos benéficos, no descontándose por ello que se mencionen. Sectores económicos como la industria, minería y las telecomunicaciones son consideradas macroeconómicos sólo en función a la envergadura de las empresas a privatizar, pero el impacto y los resultados de su privatización serán ínfimos comparados con la conmoción que producirá la privatización del las calles o el parque del barrio.

El extraño caso de los faros que Samuelson y McConnell siempre defendieron como un asunto de propiedad pública fue célebremente desmentido por Ronald Coase, quien realizó un estudio importante de la industria de garos en Gran Bretaña. De acuerdo con él "los faros fueron construidos, operados, financiados y eran propiedad de individuos que los vendían y formaban parte de sus legados". Al respecto, es justo mencionar ciertas experiencias propias que nos vislumbrarán que, ciertas entidades que ahora son publicas antes eran privadas. El hoy conocido Hospital Arzobispo Loayza, en sus orígenes perteneció una congregación católica que lo fundo con fines explícitamente humanitarios. El sistema de beneficencia pública también tuvo los mismos inicios, los que fueron destrozados en ese afán de reinventarlo todo a pesar que las cosas andaban bien y por s cuenta y riesgo.


ECONOMÍA DE LA PRIVATIZACIÓN

Siguiendo a Mark Skousen, en un conferencia dictada en la Universidad Ricardo Palma en Junio de 1999 con el título, La privatización y el triunfo de la ideología del libre mercado, la privatización confirma la importancia de lógica en la ciencia económica. Así, Skousen se pregunta: ¿Por qué el sector privado que busca ganancias funciona mejor que el sector público, al administrar negocios y proporcionar servicios sociales a la gente? La respuesta es simple, basándose en tres grandes principios del sistema de mercado:


El principio de no-discriminación
En el mercado, todos tienden a pagar el mismo precio, no importando sus antecedentes éticos, religiosos, raciales, culturales, políticos o financieros. Negro o blanco, hombre o mujer, rico o pobre, católico o protestante, todos pagan el mismo precio por una hogaza de pan en la tienda de comestibles o por un automóvil en una sala de exhibición.

El sistema de incentivos
Los precios establecen una disciplina en el mercado. El mercado envía señales vitales (precios) a todos los productores y consumidores para racionar los recursos que son escasos. Cuando los precios suben, los consumidores son desalentados de consumir más y los productores son alentados a producir más. Cuando los precios bajan, los consumidores son alentados a consumir más, y los productores son alentados a producir menos

El principio de responsabilidad
También conocido como el principio del beneficio. Este principio de mercado sostiene que quien se benefició de un producto o servicio debe ser quien lo pague. El principio de responsabilidad minimiza el desperdicio en el mercado. Si algún otro, como el gobierno paga el alimento suyo, ropa, teléfono, medicina o transporte, a usted le importa muy poco el precio, y puede usar excesivamente el producto o servicio. Cuando el principio del beneficio no está presente, hay una tendencia hacia el usar excesivamente y a derrochar los recursos.


LA ESTRATEGIA

Debido a la rigidez de los mercados donde se han impulsado procesos de privatización, se han notado ciertas incompatibilidades obligadas en parte a la resistencia a nivel intelectual y a un fenómeno conocido como "miedo al cambio", asunto propio de la psiquiatría más que de la economía. Las siguientes recomendaciones pueden ser útiles para el desarrollo natural del proceso de privatización:
Los procesos de privatización deber ser transparentes, evitando trasladar responsabilidades ajenas a las compañías y consolidando la libre competencia.

Para asegurar una atmósfera competitiva en la industria, las reglas del juego deben ser dadas antes de iniciarse el proceso de privatización.

El gobierno debe cumplir su única tarea válida en una economía de mercado: hacer cumplir los contratos, respetar el derecho de propiedad de los bienes legalmente adquiridos y garantizar su libre transferencia.

Los gobiernos deberían establecer, como un requisito ineludible una política monetaria estable (reglas monetarias predecibles y claras) y políticas de libre mercado (desregulación, impuestos mínimos y equilibrio fiscal).


LOS BENEFICIOS

En primer lugar, diseminaría la propiedad sobre el común de la población. Los efectos inmediatos serán evitar la tentación arbitraria y antieconómica de la posible nacionalización de las empresas privatizadas, e inspirar un sentido de propiedad tangible de una gran empresa. Los gobiernos verán decrecer su déficit e incrementar sus ingresos a través de impuestos; en el largo plazo, redundará sobre los ciudadanos en mejores servicios a un menor costo. En las compañías liberalizadas las ventas aumentan, el salario promedio sigue el mismo ritmo y sus deudas el sentido inverso.

Los beneficios descritos son poco, o casi nada al lado del principal aporte que significa incorporarse al mundo a través del fenómeno de la privatización: el reconocimiento insoslayable que la libertad individual sacude al mundo. El medio ambiente como ejemplo

 

Ver otros colaboradores

 
 

Ver artículos de César Girón Atoche en:

               

Contacto

info@acrata.org

arriba