Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada.
Edmund Burke
Y eso es lo que parece que hacemos, nada. Nada de nada. Un grupo de delincuentes toma una dependencia del Estado, retiene a funcionarios y luego exige dialogar para llegar a un acuerdo. Algo tan insólito para la civilización es la norma en este fantasioso lugar llamado Perú.
No podemos permanecer tranquilos, aquí no esta en juego la vigencia de los derechos humanos. Esta en juego la existencia de un conjunto de normas y reglas de convivencia que permitirían el cambio y las correcciones de políticas de estado mediante mecanismos democráticos.
Humala ha demostrado que la ideología fascista esta vivita y coleando en el país. La gente aguarda lideres así en este pueblo de Sudamérica.
Las demostraciones de apoyo al “fondo y esencia” de sus reclamos expresa llanamente que los peruanos no entienden que es democracia. No conocen en su experiencia practica ese concepto. Viven ajenos a ella y sufren un régimen de gobierno que solo los acostumbra a exigir con valentonadas para ser atendidos.
No lamentemos este hecho mas allá de las victimas. Asumamos y reconozcamos que este es el país en el que vivimos y pretendemos seguir viviendo.
Busquemos como transformar ese deseo de “venganza popular” en una fuerza libre en una sociedad libre.
La información necesaria para acercar a las personas a la obtención de justicia y el resarcimiento de sus derechos lesionados es el primer dato que tiene un ciudadano de lo que llama gobierno.
Es allí donde él vivirá una experiencia de aprendizaje de las conductas necesarias para lograr éxito en la vida. Es allí donde la juventud se percata de la necesidad de la coima y percibe la corrupción. Pero ello no será extirpado cual cáncer. La sociedad no es un paciente. Y los lideres políticos no son médicos cirujanos. Esa falacia constructivista empaña la posibilidad de analizar con claridad y asumir un procedimiento mas conforme con el mal real.
La corrupción se incentiva con el incremento de las regulaciones. Regulaciones que no tienen mas objeto que brindar mayor poder a los burócratas y ejercer su tiranía sobre los ciudadanos. Regulaciones que solo asfixian al campesino, al obrero, al inversor nacional y extranjero. Regulaciones que deben desaparecer y dejar a la fuerza de los individuos la libertad de crear un futuro distinto al pasado de ingenuidad infantil y arrebatos de malcriado de los que esta llena nuestra historia.
La respuesta a Humala es simplemente hacer más libres a las personas mediante una desregulación de la actividad económica, educativa, cultural y moral.
El respeto a cada individualidad es la mejor alternativa ante una visión de la sociedad corporativa administrada cual colmena con abeja reina.
Humala expresa el sentir de muchos peruanos, algunos de terno y corbata. Enfrentemos la barbarie con los valores de la civilización: libertad, propiedad y justicia.
Husain Abdulhaq
Enero 04 2005
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