LA DEMOCRACIA NO ES UN JUGUETE
Hoy, 27 de Diciembre hemos recibido consternados la noticia del atentado contra la candidata al gobierno de Pakistán, la ex Primer Ministro Benazir Bhutto.
Una mujer que ha sus 54 años demostró que los musulmanes de a pie, no son esos monstruos arcaizantes del régimen que el Talibán dispersó por el mundo. Esos mismos musulmanes de Pakistán la eligieron en 1988, antes de la efervescencia extremista de los talibanes, y en 1993 nuevamente fue elegida. Acusada de corrupción y malos manejos en la administración pública fue asediada y destituida, sin embargo luego de casi 9 años viviendo fuera de Pakistán retornó con la esperanza de poner fin al aletargamiento de la democracia en su país. Pactó una amnistía con el general Musharraf y arribó a su tierra entre los vítores de sus seguidores y cruentos atentados con bombas de sus enemigos. Conocedora del riesgo que corría solicitó medidas de seguridad al gobierno de Parviz Musharraf, las cuales se pactaron pero no fueron cumplidas. Esa “negligencia” le ha costado la vida a ella y muchos de sus simpatizantes. ¿Alguien asumirá la responsabilidad?
Sus enemigos, son también los enemigos de la libertad, de la tolerancia y de la democracia. Que una mujer gobierne una nación tradicionalmente islámica es bastante decir. Demuestra, ese aparente simple acto, que no hay en la mentalidad de los musulmanes diferencia en las capacidades para la gestión, demuestra que la confianza que pueden darle las personas a una madre de familia capaz de reivindicar sus derechos no es cosa obtenible a sangre y fuego, sino que los pakistaníes saben y pueden hacer las cosas en paz. Quienes ahora han descabezado a la oposición lo saben muy bien, el otro contendiente Nawaz Sharif, también sufrió atentados hace una semana, salio ileso. Pero ¿por cuánto tiempo?
El error de las naciones democráticas que han estado cerca de Pakistán ha sido apoyar sin criterio suficiente, sin verificar ni comprobar si las ayudas enviadas llegaban a quienes podían apuntalar un sistema democrático, o si eran desviadas a grupos que fomentan el odio y la intolerancia hacia la apertura entre las cultura e individuos. Nuestro compromiso con la libertad y la tolerancia exige que se fomente en mayor medida las actitudes de diálogo entre las posturas distintas, pero jamás podemos caer en la provocación de una revancha. Pakistán está a dos semanas de realizar elecciones, quizás se retrasen, solo esperamos que la razón se imponga y los distintos candidatos logren establecer un frente común contra la demencia terrorista.
Los millones de ciudadanos y ciudadanas pakistaníes merecen una oportunidad para vivir y progresar en la medida de sus capacidades y voluntad, solo así podrán alcanzar sus ilusiones y realizar sus expectativas. La condena a los grupos que emplean la violencia para lograr sus objetivos nunca debe olvidarse y de hallarse a los responsables confiamos en que se les sancionará con el máximo peso de la Ley.
El atentado de hoy nos muestra cuánto anhelan los extremistas desaparecer los símbolos visibles de las esperanzas de la población musulmana, que no se avienen con sus postulados arcaizantes y desdibujados de la religión del Islam.
Pakistán puede vivir en democracia, es nuestra opción ayudarles o no. Pero es nuestra responsabilidad defender la llama de la tolerancia y la libertad allí donde sea amenazada.
¡Salve Benazir Bhutto, Dios tenga Misericordia de tu alma!
Las líneas previas fueron escritas poco tiempo después de difundirse la noticia, hoy, unos días después podemos ver que las consecuencias de dicho atentado han puesto en efervescencia los ánimos de la población pakistaní, cortada la vía de la alternativa democratizadora, la furia y desesperación han cobrado forma violentamente en las calles. Lo apropiado sería aplazar las elecciones, tal medida permitiría recomponer las plataformas políticas y quizás asegure un próximo gobierno con suficiente apoyo y credibilidad. Al no hacerse de tal modo lo más probable es que naufrague entre los extremismos terroristas, los moderados inconformes y los militares.
La convulsión política que hoy afecta a Pakistán y que ha tenido eco en los mercados mundiales nos muestra cuán sensible es la zona y los alcances de la situación en dicho país, su capacidad atómica, su ubicación geográfica y su rol en la estabilidad de los países circundantes: India, Afganistán e Irán no pueden ocultarse.
Las democracias, los gobiernos libres y sobre todo los individuos comprometidos con la libertad debemos sugerir con el mayor ahínco un aplazamiento de las elecciones y apoyar el establecimiento de un verdadero sistema de derecho en Pakistán, que respete sus tradiciones y promueva la tolerancia y convivencia pacifica.
Los ciudadanos pakistaníes han demostrado creer en la democracia, creer en la libertad de elección y asumir que es posible que un gobierno sea dirigido por una mujer, esa apertura de criterio y sensatez no deben ser dejadas de lado, deben ser el punto de apoyo para cualquier medida de colaboración que podamos brindarles. No les neguemos a estos valientes demócratas su derecho a regirse bajo las normas de la civilización.
Husain Abdulhaq
Jesús Maria, 29 de Diciembre de 2007 |