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LUEGO DE LA EVALUACION ¿A QUIÉN CONTRATAN?
Luego de la vergonzosa publicación de los resultados de la Evaluación Docente, los funcionaros del Ministerio acaban de demostrar una vez más su errático proceder al anunciar que se contratará a docentes desaprobados, pues los aprobados no alcanzan a cubrir las plazas ofertadas.
Pero esa noticia ya la sabíamos, pues el Ministro del sector anuncio ante los dramáticos y previsibles resultados que por “emergencia” se contrataría a los profesores desaprobados. Lo que jamás se dijo, ni se imaginaban los padres de familia y docentes en general era la reacción de los funcionarios del Ministerio. Como buenos burócratas, han decidido “respetar la normativa vigente”, es decir solo contratarán a los docentes según la Dirección Regional de Educación a la que postularon.
Por tanto, si un profesor empata con otro para cubrir una plaza uno de ellos quedará fuera, aun teniendo nota aprobatoria no podrá ser contratado en otra DRE. Pues en la otra DRE se contratará a los profesores aprobados y si quedan plazas (que quedarán no hay duda) se contratará a profesores desaprobados.
Si esto no es para llamar la atención sobre la coherencia y cordura de la Oficina de Personal del Ministerio de Educación, entonces estamos en el país de las ilusiones. Se anuncia el “respeto a la normatividad vigente” eso implica NO CONTRATAR a ningún desaprobado, sin embargo se les contratará. Pero se niega el contrato a profesores aprobados por el mero prurito de haber postulado a una jurisdicción distinta.
Se debería en todo caso preguntar al docente aprobado si desea trabajar en una plaza perteneciente a una DRE distinta a la de su postulación y si la rechaza solo entonces proceder a contratar a los docentes desaprobados, dudo que estos casos sean mayoría.
El comunicado de la Jefa de Personal del Ministerio es preocupante y cuestionable.
La calidad de la educación peruana es lamentable, pero las causas no son solo la mala formación de los docentes en instituciones educativas de dudosa seriedad. Las capacitaciones realizadas en años pasados, durante los últimos gobiernos fueron realizadas en su mayoría por profesionales asociados al Estado en una u otra medida, las Universidades estatales fueron encargadas de revertir la deficiente situación.
Si el Estado demuestra ser incapaz de corregir con capacitaciones la pobre preparación de los docentes ¿por qué seguimos creyendo e insistiendo en que el Estado deba encargarse de la educación?
Seamos valientes, seamos libres de la tutela estatal.
El Estado debe dejar el sector educativo, tan mal lo trata, tan incoherentemente.
Más que sorpresa, causa estupor que distinguidos analistas educativos sigan repitiendo de paporreta que se debe “reformar la educación”. No hay reforma que valga la pena, se debe extirpar al Estado del sector educativo. Con o sin financiamiento extranjero los funcionarios estatales siguen en las antípodas de la innovación educativa, imitamos el modelo español y allí tenemos a España, casi una vergüenza en la educación europea. No revisamos los errores, y menos los aciertos de los programas y planes exitosos. Se somete al control de burócratas planes y programas que aquellos no son capaces de comprender ni soñar siquiera. ¿Cómo avanzar en la innovación educativa si quien ha de dar el visto bueno es un anacrónico funcionario?
Los docentes capaces deben tener la oportunidad de plasmar sus aciertos en proyectos educativos, deberían poder asociarse y crear programas y centros de formación, ofrecer sus servicios como cualquier empresa más. El consumidor es quien debe determinar cuál es el nivel de calidad que requiere. Los servicios médicos son privados y nadie objeta que la vida está en manos de los médicos. La educación, de ser privada realmente, no seria menos perjudicial.
Actualmente la “educaron privada” esta sometida al corset de los planes y programas del Plan Nacional de Educación, así que tan libre no es, ni tan privada. Que dicha sumisión sea aceptada y sobrellevada no le resta ilegitimidad ni aminora el rasgo totalitario que conlleva.
Aunque lloren quienes crean “tener derecho a educar a otros” porque estudiaron y se esforzaron, solo debe obtener un puesto de docente quien demuestre tener la capacidad para enseñar o educar (como prefieren decir hoy). Y el padre de familia debe asumir su responsabilidad, no debe claudicar ni optar por la vía fácil de la tutela estatal. Los padres y madres de familia tienen que verificar la calidad de los docentes, solo así podrán estar seguros que no son estafados. Y si les cuesta “su dinero” no hay duda que pondrán cuidado en el asunto.
Dejémonos de lloriquear por los resultados, seamos críticos y autocríticos, deshagámonos del Estado Educador que solo embrutece y adoctrina, confiemos en los docentes y paguémosles si son capaces de enseñar algo a nuestros hijos, de no ser así, que busquen otro empleo.
Martín H. Portillo C.
20 Marzo 2008
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