acrata.org Web

Paul Laurent  Editor

Husain Abdulhaq

Nelvar Carreteros

Luis Chamochumbi

César Girón

Jorge Hernández

Fabio León

Publicación digital en
pro de la libertad

Usted puede extraer
de esta revista lo que
desee.

La referencia que se
tenga a bien hacer con respecto a nuestra publicación es parte
de la moral y de
la buena educación,
no del derecho.

Creemos en la libre y
gratuita circulación
de las ideas.

¡Si a los derechos de
autor, no a los copyrights!

   
   

Paul Laurent Solís

 

OTRA OCASIÓN PARA EL CAMBIO

No es para nadie un secreto que esta crítica situación en la que los peruanos nos hallamos inmersos tiene visos de endémica. A cada salida de un gobierno la sensación es la misma: peor ya no podemos caer, es la sempiterna letanía que exponemos acaso como un consuelo o un modo de exorcizarnos de un mañana peor que el presente.

Recordemos que cuando volvimos a la democracia en 1980 existía una atmósfera bonancible. Las esperanzas eran, sino las mejores, por lo menos dejar de ser optimista era un sinónimo de descabezado. Cuando concluyó el gobierno del arquitecto Belaunde nadie podría imaginar que lo que vendría sería peor... y así fue. El quinquenio de García Pérez fue un festival de estropicios y demencias. La inflación que lo devoraba todo y el terrorismo que avanzaba implacable, la corrupción desvitalizadora y procaz y el gobierno enceguecido en su heterodoxia anticapitalista. Igual, el mismo "alivio" que al fin de la dictadura militar del setenta se ha registrado a la caída de Fujimori y su secuaz, o a la inversa, Montesinos y su "pantalla".

Mas ahora, luego de una vorágine electoral harto demagógica llega a la presidencia de la república Alejandro Toledo -no se recuerda en nuestra historia independiente un tipo que haya hecho gala de tanto deseo por llegar al poder, como si ello para él lo fuera todo-. Su misión, innegablemente, no habrá de ser nada sencilla. Todo lo contrario, tendrá que vencer esta perenne sensación que fluctúa entre el estancamiento y de caída al vació. Además de ello, deberá hacer, en un país donde la institucionalidad es un concepto sólo para académicos y teóricos, que sus apetencias mesiánicas y de conmovedor amor a los pobres y más necesitados no lo arrastre a un paroxismo que siga haciendo que los peruanos estemos condenados a los humores y pasiones de sus líderes. Le recordamos al estrenado presidente que cada vez que hemos tenido un mandatario que grita su predilección hacia los menos afortunados lo único que han conseguido con su estentóreo afecto es hacer que los pobres sean más pobres y que los que hasta entonces no lo sean pasen a serlo.

Al respecto confesamos que somos escépticos de las calidades de Toledo, a priori es uno más, esos de siempre. Esperemos que nos desmienta. Y es que es lamentablemente es muy fácil, extremadamente sencillo, hacer las cosas mal. Para ello no hay que esmerarse demasiado. Y ello los peruanos lo sabemos perfectamente. Si esta vez no tenemos un presidente capaz de contribuir a la superación del nivel de vida material de la gente entonces estaremos, por enésima vez, confirmando que el adagio de que peor ya no podemos caer no nos es aplicable.

¿Y de donde proviene esta calamidad nacional? ¿Es mera mal suerte o un insoslayable karma?
Nada de ello, nuestra república se encuentra en esta postración precisamente por que los diferentes regímenes preferido, cada quien a su estilo y en virtud a sus ideologías y pasiones, suplantar las decisiones que únicamente deberían de ser tomadas por los ciudadanos. Es decir, la constante ha sido impedir que seamos libres y que elijamos nuestro propia destino. Nos han expropiados el derecho de señalar la ruta y marchar hacia ella. Y esto ha ocurrido desde izquierdas a derechas. Ninguno se salva.
Con esa nefasta costumbre de hacer que la política y los políticos sean los que decidan por los hombres y mujeres los peruanos nos hemos ido hundiendo, cada vez más, en un pozo de aridez que no sólo impide que el forjamiento de instituciones sanas y sólidas, cosa que sólo brota fuera del Estado, sino que también, como seres, como particulares, como individuos, se nos ha descalificado y rebajado. Esperemos que esto cambie, y ello se logra exclusivamente con menos gobierno y más libertad. No hay secretos de por medio, aunque, repetimos, dudamos que esto se torne posible.

 

Ver otros colaboradores

 
 

Ver artículos de Paul Laurent Solis en:

 
                   

Contacto

info@acrata.org

arriba